Original en El Mundo.es, del 23 de marzo de 2010


Por lo general, el auge de publicaciones sobre el declive de la hegemonía americana, el surgimiento de un mundo multipolar o “el fin de la historia”, entre otras predicciones geopolíticas afines, obedece más al ansia de lucro de editoriales que a una lectura objetiva de la realidad (Sobre las falacias propias de las “predicciones históricas”, no se pierdan el artículo del historiador de Harvard, Niall Ferguson).

No obstante, últimamente, están ocurriendo cosas que te dejan pensando. El éxito de la reciente visita de Lula a Israel es una de ellas. Pese a los desesperados intentos de la derecha ultranacionalista porboicotear su visita, recordando su pecado mortal: ser “amigo de Irán”, el presidente de Brasil salió no sólo invicto sino también ovacionado del parlamento hebreo (Knesset). Su discurso fue frontal, pero mesurado en todo momento. Condenó el holocausto y el terrorismo, pero no dejó por ello de criticar duramente los nuevos asentamientos ilegales de colonos israelíes en Jerusalén del Este (que justo hoy son objeciones a nivel mundial).

Esto contrasta ampliamente con el episodio protagonizado hace pocos días por el vicepresidente de EEUU. La gira de Joe Biden por Israel fue un completo desastre. Fue humillado penosamente, lo que desató una de las crisis más agudas en el matrimonio diplomático más estable del último siglo. Brasilia parece sentirse cómoda con su nueva posición, mientras Washington se tropieza con más y más desplantes. Hace pocas semanas, el legendario Ministro de relaciones exteriores brasilero, Celso Amorín (señalado como el “mejor ministro de relaciones exteriores” en Foreign Policy), se permitió responder un respetuoso profundo no a la Secretaria de Estado Clinton, cuando esta fue de visita para pedirle que condene el programa nuclear iraní.

Lula, el nuevo “profeta tropical”, como lo ha llamado el periodista brasilero Pepe Escobar, quiere ser pieza clave en las negociaciones de paz en Oriente Medio, y así lo ha expresó claramente durante su visita a Tel-Aviv. Más aún, según Escobar, el propio gobierno israelí ha propuesto un encuentro entre el mandatario sirio Bashar al-Assad y Netanyahu en tierra carioca. Por otra parte, está por entrar en vigencia un ambicioso acuerdo económico entre Israel y el Mercosur, que incluso permitirá el intercambio de tecnología militar.

Muy temprano para hacer de fatalista geopolítico, pero es innegable algo está pasando.

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