Por Miguel Castañeda C.

“El emprendedor, es el agricultor, el manufacturador, el comerciante, o, para designar a los tres bajo una denominación común, es el emprendedor de industria, aquel que emprende creando por su propia cuenta, para su propio beneficio y por sus propios riesgos, un producto cualquiera.”
Jean Baptiste Say, Traité, 1841.

El Ecuador es reconocido actualmente como el principal exportador de bananas en el mundo. Aunque aquello pueda sonar como una bendición económica para los amantes y defensores de ésta fruta tan deliciosa, para la mayoría de los actores de éste mercado, se ha convertido en un verdadero problema que los ha conducido hacia un abismo sin fin. Las estadísticas, las brújulas de todo tecnócrata, nos dicen que existen en el Ecuador 6.000 productores y 29 grandes exportadores (entre los cuales encontramos también productores) que exportan el 85,6% de cajas de banano, y varios pequeños exportadores (no cuantificados en las cifras de la Asociación de Exportadores de Bananas del Ecuador – AEBE) que exportan el restante 14,4% de cajas de banano. Éste sector emplea un 10% de la mano de obra ecuatoriana. Se trata entonces de un sector importante para la economía del país, pero sobretodo un sector favorizado por la atracción que genera en el plano político.

Hace algunos días, el gobierno decrectó el estado de emergencia en el sector bananero, debido a ”la caída de la demanda y del precio del producto a nivel mundial”. Gracias a éste decreto suscrito por el ministro de agricultura, Stanley Vera, 15 millones de dólares serán destinados a la compra de una producción excedentaria con el objetivo, según el ministro, de influenciar el mercado mundial ”impidiendo la salida de 1,5 millones de cajas de banano para evitar la sobreoferta y así equilibrar los precios”. Es decir 29.257 toneladas de banano durante 5 semanas.

En 2010, el representante de la AEBE, Eduardo Ledesma, se quejaba de la pérdida de competitividad del sector comparado con el resto de países exportadores de bananas de la región, que han firmado acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y Europa. En nombre del sector él solicitaba medidas para compensar éstos ”inconvenientes”, entre las cuales encontramos ésta que en sus propias palabras decía : ”una estrategia de aumento de la producción para reducir los precios en el mercado”.

En 2011, el discurso de Ledesma, cambia en función de la coyuntura del momento, en efecto, aún si hoy en día el sector exportador ecuatoriano se beneficia de un dolar bastante devaluado, lo que hace que sus productos sean menos caros en la región, y a pesar de la posición privilegiada del banano ecuatoriano en el mundo, gracias a la ayuda de la Organización Mundial del Comercio y los Estados Unidos (Guerra del Banano), encontramos todavía y como todos los años, más problemas en el sector y llamados a la intervención del gobierno para el rescate de las pobres bananas, que en palabras de los defensores de la causa, ”Atención están por pudrirse!”.

Hoy en día las causas de ”la crisis bananera” son todas causas externas según Ledesma. -”No teníamos en mente que se hubiera recrudecido la crisis financiera…Tampoco los conflictos bélicos que afectan al medio Oriente”. Y prosigue diciendo : ”…lo importante es que pone a disposición los recursos del Ministerio…”.

En total, existen 6000 productores que poseen cultivos de entre 1 y 25 hectáreas, que se beneficiarán con el decreto. Paradójicamente, los productores no tienen problemas para aceptar el dinero público para la compra de sus sobreproducciones, sin embargo se niegan a aceptar la parte del decreto que propone la reconversión de sus cultivos. Además, queda fuera de toda discusión la negociación de la reducción del precio actual que deben pagar los exportadores a los productores, y que está fijado por el Estado ($5,50 por caja).

Los exportadores por su parte, recibirán líneas de crédito de la Corporación Financiera Nacional (Banco del Estado), ya que aparentemente sus problemas de liquidez están ligados al ”impago de la clientela internacional”, pero como lo dice Ledesma, es sobretodo para asegurarse de que continuarán a pagar el precio de $5,50 a los productores.

La fijación del precio

La teoría económica nos demuestra que el proceso del mercado siempre tiende a eliminar los excesos de demanda y de oferta, estableciendo un precio en el cual los demandantes puedan encontrar una oferta, y que los ofertantes puedan encontrar una demanda. Lo que muchos llaman el precio de equilibrio. Cuando un precio se encuentra por debajo del precio de equilibrio, crea una escasez de oferta para los demandantes. Mientras que cuando se encuentra por encima del precio de equilibrio, crea un superávit de bienes para la venta en comparación con las demandas para la compra.
Supongamos que en un mercado bananero ecuatoriano no intervenido por el Estado, que se encuentre formado por 9 exportadores y 8 productores, donde cada uno busca y dispone de 1 caja de banano y fija sus precios de la siguiente manera en función de su escala de valores individual :
Cuadro
Productores                   Precio                     Exportadores              Precio
Productor 1                        $1                              Exportador 1                    $20
Productor 2                        $3                             Exportador 2                    $18
Productor 3                        $5                             Exportador 3                    $15
Productor 4                        $8                             Exportador 4                    $11
Productor 5                        $9                             Exportador 5                    $9
Productor 6                        $10                          Exportador 6                    $8
Productor 7                        $12                          Exportador 7                    $6
Productor 8                         $16                          Exportador 8                    $5
Exportador 9                      $3

Nota:Dejamos de lado la demanda de los consumidores nacionales de banano puesto que el producto que se encuentra en los supermercados locales no es idéntico al vendido fuera del país, si se consideran las características muy distintas, de calidad, cosecha, almacenamiento, conservación, transporte, etc.

Por el lado de la oferta, Productor 1 acepta intercambiar su caja de banano por $1, Productor 2 acepta intercambiar por $3, Productor 3 acepta por $5 y así sucesivamente.

Por el lado de la demanda, Exportador 1 está dispuesto a ceder $20 por una caja de banano, Exportador 2 está dispuesto a ceder $18 y así sucesivamente.

Los exportadores entrarán en el mercado a ofertar un precio inicial que busque maximizar sus beneficios, lógico no van a pagar de entrada el precio más alto por la caja de banano deseada. Por su lado los productores intentarán buscar el máximo precio para vender sus cajas de banano. Los exportadores competirán para quedarse con la caja de banano de Productor 1, ofreciendo un precio cada vez más alto que deje a la competencia fuera del mercado.

De ésta manera, fijándonos en el cuadro, Exportador 9 puede que tenga posibilidad de cerrar un trato con Productor 1 o Productor 2, ya que está dispuesto a pagar hasta $3 por una caja de banano. Pero llega exportador 8 dispuesto a pagar $5 por una caja de banano, dejando a exportador 9 fuera del mercado porque en la escala de valores individual de éste último una caja a ese precio no vale la pena, él estaba dispuesto a pagar hasta $3 por la caja. Exportador 6 sacará del mercado a Exportador 8 y así sucesivamente irán presionando el precio al alza.

Del lado de los productores también se aplica ésta competencia de precios pero empujando los precios a la baja, Productor 8 será sacado del mercado por Productor 5 que está dispuesto a ofrecer su caja de banano por un precio de $9. Como podemos apreciar en el cuadro, Ni Productor 8, ni Productor 7, ni Productor 6 están dispuestos a ceder sus cajas de banano a ese precio. Usted puede continuar a hacer el ejercicio con otras combinaciones de intercambio entre productores y exportadores.

Ahora usted habrá notado que cuando quedan 5 exportadores y 5 productores en el mercado, es decir cuando queda una oferta de 5 cajas de banano para una demanda de 5 cajas de banano, el precio se iguala en $9. Es el precio de equilibrio que habíamos mencionado. Al precio de $9 del Productor 5; tanto Exportador 5 como Exportador 4, Exportador 3, Exportador 2 y Exportador 1 estarán dispuestos a cerrar un trato. Los exportadores pierden la motivación de seguir compitiendo por empujar los precios, puesto que existe suficiente oferta para satisfacer sus demandas de una caja para cada uno. Éste precio de equilibrio hace que del lado de la oferta, aquellos que no hubieran podido competir con el precio ofrecido por Productor 1, puedan seguir en el mercado, y permite a Productor 1 de ganar más por su producto de lo que inicialmente había previsto. Encontramos el mismo efecto a la inversa, en el lado de la demanda, aquellos que no hubieran podido competir con el precio ofrecido por Exportador 1, pueden continuar en el mercado, permitiendo a Exportador 1 de obtener un precio a pagar mucho más bajo de lo que había inicialmente previsto.

Pero, si decidimos intervenir en el mercado fijando el precio en $16, es decir por encima del precio de equilibrio, notaremos que del lado de la oferta, 8 de 8 productores estarán dispuestos a vender a ese precio, pero del lado de la demanda solo 2 de los 9 exportadores seguirán en el mercado dispuestos a pagar el precio (Exportador 2 y Exportador 1). El problema es que, como habíamos mencionado, cada exportador busca una caja y cada productor dispone de una, por lo tanto 2 cajas se venderán y seis quedarán sin venderse puesto que no hay compradores.

Lo mismo ocurrirá en el sentido inverso, fijando el precio en $1, entonces 9 de 9 exportadores estarán dispuestos a comprar pero solo quedará 1 productor en el mercado para vender a ese precio, por lo tanto habrá una demanda insatisfecha de 8 cajas de banano.

Como vemos, fijar un precio por encima o por debajo del precio de equilibrio del mercado, y obligar a la oferta o a la demanda a aceptarlo, termina sacando a compradores y a vendedores del mercado dejando a unos pocos, que teniendo menos competencia se convierten en un sector ”aparentemente privilegiado” (si es que podemos llamarle privilegio el pagar más caro por un producto, o el vender por casi nada el fruto de su trabajo).

Evidentemente, éste es un ejemplo muy simple utilizado para ilustrar un problema. El mercado de bananos se hará cada vez más complejo mientras cada actor busque comprar o vender, no solo una, sino miles de cajas de banano, en combinaciones muy diferentes, y agregándo además, la demanda del mercado internacional. Pero el principio continuará a aplicarse, y finalmente el mercado, que no es otra cosa que la materialización de la necesidad humana de intercambiar, continuará con su tendencia natural de eliminar los excesos y buscar un precio de equilibrio. Una tarea que como lo demuestran los desastrosos hechos, se hace cada vez más difícil para las calculadoras de ciertos ”sabios inspirados” del gobierno.

Too Bonitas to Fail (Muy ”Bonita” para dejar quebrar)

Sería fácil echarle la culpa a productores y exportadores por no prever los factores externos que puedan afectar sus negocios, y arriesgar de más en un sector que es por excelencia muy riesgoso y volátil. Pero en realidad, como ya hemos visto, son las distorsiones en el mercado que crea el gobierno al fijar los precios, lo que no les permite saber las condiciones reales para decidir si invertir o no, su tiempo, capital y mano de obra.

Éstas distorsiones, impiden a los productores y exportadores, de abandonar e invertir en otro sector que se esté perfilando de mejor manera en el mediano o largo plazo. Porque el gobierno, al impedir que el mercado se sanee y quite los excedentes que puedan haber en la oferta y en la demanda, continua prolongando la agonía invisible de los productores, quienes, por culpa de las ayudas recibidas del Estado (con dinero público), creen que no está pasando nada malo con el negocio y que pueden continuar produciendo bananas para siempre, aunque no exista nadie para comprarles.

Por culpa de las intervenciones, los actores del mercado bananero ecuatoriano han dejado de ser considerados como emprendedores que asumen al 100% los beneficios y los riesgos de sus decisiones, para convertirse en vividores de un verdugo al que le piden que los remate con un poco más de la misma dosis que los está matando.

Comprar la sobreproducción de los productores sin permitir una sana liquidación de los inventarios, incita a nuevos actores a entrar a producir en el mercado, amplificando el círculo vicioso, después de todo, el mejor negocio que puede existir es aquel en el cual ”siempre se gana y nunca se pierde”. El gobierno está consciente de ésto, si no, no habría incluído en su decreto un plan de transformación de las tierras para cultivar otro tipo de plantas, por lo tanto, su comportamiento contradictorio demuestra que su única preocupación es el costo político que podría tener, si hiciera las cosas correctamente.

No podemos seguir engañando tampoco a los exportadores, financiando sus grandes estructuras de períodos de Boom y sus carteras morosas, ayudándoles a pagar deudas con más deuda, porque la verdad es que el mercado mundial, allá en donde el gobierno no puede fijar los precios, ya resolvió hace tiempo eliminar los excedentes, para quedarse con lo que necesita y desechar lo que está de más.

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