La propaganda milenarista, mesiánica, redentora, o como la quieran llamar, sigue siendo el arma de márquetin preferida de los Estados para manipular la opinión. La campaña del 30S lo demuestra. Lo único que cambia son los detalles estilísticos, pero el principio permanece igual: evocación cursiloide de nuestros instintos tribales.

Nótese que en las tres primeras imágenes hay personajes con la mano alzada hacia el horizonte, hacia el futuro posible, hacia el edén prometido. Truquito repetido, pero efectivo. Somos así.

Comparen y saquen sus conclusiones.

Los soviéticos:

Franco, una vez ganada la Guerra Civil Española:


Este no necesita presentación:

Y, desde luego, no podía faltar la propaganda estadounidense durante la Primera Guerra Mundial. De hecho, fue el Gobierno de Woodrow Wilson el que perfeccionó los métodos de propaganda estatal que hoy conocemos, para convencer a su pueblo de ir a morir en la Gran Guerra (ojo, siempre en aras de una supuesta democracia en peligro). Al mando de esta penosa tarea estuvo el entonces ídolo intelectual del movimiento progresista americano, Walter Lippman (ay, los santos progres, tan inocentes ellos, tan humanos).

One thought on “Propaganda estatal del 30S, lo mismo de siempre.

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