Por Miguel Castañeda C. 

Las elecciones presidenciales y legislativas francesas llegarán a su punto culminante el 22 de abril de este año con una primera vuelta, y el 6 de mayo con una segunda.  Trece candidatos representando a 13 partidos, nuevos y viejos, se encuentran inscritos.  El actual mandatario francés, Nicolas Sarkozy y su partido UMP (Unión por un Movimiento Popular) , compiten por la reelección.  Su principal opositor, François Hollande del Partido Socialista, aparece como uno de los más opcionados al Eliseo, según ciertos sondeos.  Otros candidatos nombrados en los sondeos por orden de preferencia son: Marine Le Pen (Frente Nacional), François Bayrou (Movimiento Demócrata), Jean-Luc Mélénchon (Frente de Izquierda) y Eva Joly (Europa Ecología).  Quizás por esta razón, muchos medios y prensa dan mayor cobertura a las propuestas y acciones de estos candidatos.

Todos comparten en sus programas temas de actualidad como los déficits públicos, el euro, el desempleo, la “desindustrialización” del país, la regulación del mundo de las finanzas, la energía nuclear, entre otros.  Medidas como la ”reindustrialización” y el proteccionismo económico de Le Pen, las políticas redistributivas y el aumento de funcionarios públicos en la educación de Hollande, el aumento de impuestos y la congelación de los salarios (no despido) de funcionarios del sector público de Bayrou y Sarkozy, el aumento del salario mínimo y la inflexibilización del mercado laboral de Mélénchon, el aumento de la inversión “verde”, el “buen vivir” y la eliminación de la energía nuclear de Joly.

Entre las propuestas vemos algunas similitudes que pasan desapercibidas, entre candidatos tan ideológicamente opuestos, tales como el control e imposiciones a los mercados financieros de Sarkozy y Hollande, o el consumir 100% “francés” de Le Pen y Bayrou.

Sin embargo, este 2012 será histórico gracias a un candidato, y muy particular debo decir, que ha entrado en la contienda.  Uno cuyo programa critica y se opone directamente a todos los candidatos, quienes, según su opinión, poseen una visión estatista y colectivista que busca eliminar la autoridad y libertad del individuo.  Este economista francés que es un desconocido para la mayoría de los franceses, es reconocido mundialmente por sus aportes a la ciencia económica, y la filosofía.  Este candidato liberal sin partido, representa no sólo a los individuos franceses, sino a los individuos del mundo.

Es autor de varios escritos y libros, entre ellos El Estado, o Sofismas económicos, un libro que desenmascara, refuta y destruye todos los errores de razonamiento económico que pululan en las mentes de los tecnócratas y dirigentes del mundo y que sirven de base para sus programas.

Su lema de campaña, “Legalicen la Libertad”. 

Su programa para las presidenciales será publicado este 22 de febrero del 2012, pero desde ya se ha podido conocer ciertos rasgos de este, a través de unacarta publicada en el sitio web de su campaña, y que al parecer atacan directamente a la fuente de los males que aquejan a Francia:

– Son los ciudadanos quienes deben limitar la acción del Estado y no al revés.

– Son los ciudadanos quienes deben controlar a la clase política y no al revés.

– Son las asociaciones libres, no las organizaciones obligatorias, monopolísticas y centralizadas del Estado, las que deben permitir a los hombres de ayudarse entre sí, para dar y trabajar juntos.

– Son los individuos libres quienes deben decidir cómo buscar su felicidad.

– Son los individuos libres quienes deben decidir con quién trabajar e intercambiar.

– Son los individuos libres quienes deben decidir con quién compartir y asociarse.

– Son los individuos libres quienes deben decidir cuándo consumir y cuándo ahorrar.

– Son los individuos libres quienes deben decidir dónde invertir y dónde emprender.

– Son los individuos libres quienes deben decidir dónde curarse y dónde educar a sus hijos.

– Para dar, intercambiar, crear, descansar, trabajar o construir, no necesitamos de una burocracia amorfa, de una clase político-sindical invasora y de falsos sabios culpabilizándonos, imponiéndose todos a través de la fuerza del Estado.

Ellos nos necesitan para vivir, pero nosotros no necesitamos de ellos para vivir.

– No tenemos que andar mendigando el derecho de conservar el fruto de nuestro trabajo, de nuestros intercambios y de nuestro ahorro.

– Nuestro derecho a la libertad y la propiedad son inalienables.

– Hemos cedido demasiado, hemos aceptado demasiado desde hace varias décadas.  No dejaremos que los habladores estatistas saqueen nuestro porvenir y el de nuestros hijos, destruyan nuestras libertades y destruyan nuestra civilización.

– Amigos liberales, vivos o muertos, no nos dejemos vencer.  Es tiempo de hacer sonar la alarma contra el estatismo delirante que está llevando a nuestro país a la tumba.

– Es tiempo de resistir.

– Mi candidatura de ultra-tumba es el primer testigo de este movimiento.

– A partir de ahora no cederemos más, avanzaremos.  No nos someteremos, lucharemos.

– Los años a venir serán aquellos de la reconquista, y esta comienza hoy.

 

Siempre suyo,

 

Frédéric Bastiat – 2012

A estas alturas muchos entendidos en la materia deben preguntarse el motivo de la broma.  Frédéric Bastiat, para aquellos que no lo conocen, lleva más de cien años muerto.  Sin embargo, de manera casi espontánea y seria, varios ciudadanos franceses de corte liberal, han organizado esta campaña que tiene como objetivo invocar la visión liberal de este conocido economista para crear consciencia y verdadera crítica hacia los programas que los candidatos presidenciales les quieren imponer.  Para alcanzar la reducción del tamaño y alcance del Estado y sus gastos, semillas de la crisis económica actual, los ciudadanos detrás de esta iniciativa reclaman más libertades y responsabilidades individuales, en contraposición a la propuesta general de los candidatos a la presidencia por más asistencia, intervencionismo y paternalismo estatal.  Si bien los liberales en Francia existen aún, no se encuentran realmente representados en un partido político, a pesar de la existencia de un Partido Demócrata Liberal que no necesariamente cumple a raja tabla estas ideas.

Liberales franceses en la historia los hay por montones, y sus brillantes mentes siguen influenciando a millones hoy en día.  Sus obras y escritos son como una especie de herencia con la cual los individuos franceses y del mundo podrán contar siempre para protegerse del malintencionado discurso político y de sus tecnócratas.  Siento una sana envidia, porque mientras los franceses hoy en día pueden darse el lujo de invocar a verdaderos liberales de su historia, los ecuatorianos invocamos a dictadorzuelos cubiertos bajo el manto de una falsa revolución liberal que nunca ha existido.  Recordemos que Eloy Alfaro (y su revolución de 1895) aparte de inspirarse, como bien lo describió Alfonso Reece, en el Jacobinismo francés de finales del siglo 18 (una especie de estatismo intervencionista totalitario), era miembro de la franco-masonería, la cual junto con los radicales socialistas de la época, compartían una doctrina conocida bajo el nombre de Solidarismo (ver: Léon Burgeois, y Célestin Bouglé).

Por lo tanto es evidente que La Revolución Ciudadana en Ecuador, con su conocido discurso “social y solidario”, no dude en hacer de Eloy Alfaro el símbolo de su bandera.  Pero sería un error omitir que, en total oposición al liberalismo, todas las obras y medidas del gobierno de Eloy Alfaro, buenas o malas, fueron imposiciones centralmente planificadas y coordinadas a través del monopolio de coerción del Estado.  Y como decía Faviola Rivera Castro, ”El liberalismo contemporáneo se inscribe dentro de la tradición anglo­estadunidense, desde John Locke hasta John Rawls. dentro de esta tradición, la laicidad nunca ha sido considerada un valor político importante. rara vez se le menciona, y cuando se hace, es para negar que un Estado liberal pueda ser laico. La razón principal de esta postura es que un Estado liberal protege el pluralismo religioso y la tolerancia, mientras que un Estado laico no es neutral en cuestiones religiosas”. 

Lo que me recuerda las evaluaciones obligatorias a las que debían someterse los alumnos de colegios católicos en tiempos de Alfaro, evaluaciones dirigidas por profesores laicos del Estado.

Puedo imaginar la cara de indignación del General Eloy Alfaro (el falso liberal) al escuchar la frase que Frédéric Bastiat (un verdadero liberal) dijo una vez: “Me es imposible concebir una Fraternidad legalmente forzada, sin que la Libertad sea legalmente destruida, y la Justicia legalmente pisoteada”.

¡Frédéric Bastiat 2012!

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