Por Aparicio Caicedo C. 

En  mi barrio hay tres clases de ‘indignados’: la china de la tienda, los jamoneros y el guitarrista francés. Quizá ellos no lo sepan, pero son unos verdaderos rebeldes, y yo los admiro. Todos los días se rebelan contra su destino de forma pacífica. Y con ello transforman su entorno, y el de todos los que vivimos cerca.  Nos hacen la existencia más cómoda, más sencilla, más barata, o simplemente mejor. Sin imponernos nada, sin quitarnos nada, sin tratar de dirigir nuestras vidas.

 La china de la tienda. Esta es mi favorita. Esa mujer nació y creció en China (obvio, porque si hubiese nacido en Perú sería más bien “la peruana de la tienda”). Apenas habla español, y trabaja como una posesa.

Yo suelo olvidarme de todo, y especialmente de las cosas que mi esposa me pide que compre antes de que cierre el super. Pero no pasa nada. Porque la “china de la tienda” está ahí, todos los días, hasta las 11-12pm. Y ella me entiende. Aunque no sepa cómo me llamo, y quizá tampoco le interese. Ella sabe lo que necesito, y me evita así muchos problemas en casa.

Quizá está indignada, pero no resentida. Lo cual es curioso, porque ella sí que sabe lo que es la probreza extrema, a diferencia de los jóvenes “rebeldes” que salen a romper cosas en Madrid o Barcelona.  Quizá a ella también le indignaba su condición, pero en lugar de quemar contenedores de basura decidió agarrar al destino por los huevos. Decidió emigrar a España y poner su tienda cerca de mi casa. Yo agradeceré siempre al Olimpo por esa feliz decisión.

Los jamoneros. Estos flacos son geniales. De verdad. Cuando vi que estaban poniendo una tienda de jamones y
embutidos, pensé: otra tienda más de jamones en España, oh, qué original. Pero me dieron un masazo en la boca, y me demostraron que siempre se puede innovar. Su estrategia de márquetin es brillante, aunque simple. Tienen un mostrador donde todas las mañanas ponen bocadillos de jamón recién cortado, detrás de una mampara de vídrio. Atrás están ellos con las patas exhibidas. Pasas por ahí y el cuerpo simplemente te arrastra para entrar. Es imposible no hacer un comentario, al menos, cuando vez esas lonchas celestiales recién cortadas. Además, está siempre abierto, incluyendo sábados y domingos. El horario lo ponemos los clientes, y no cierran hasta muy tarde. Son muy exitosos, en plena crisis.

Mientras los amigos jamoneros están rompiéndose el lomo, a pocos metros los “indignados” locales se reunen habitualmente para culpar al mercado de todo lo malo que sucede. Pero estos “avariciosos capitalistas” del jamón ni los escuchan. Están demasiado ocupados forjándose su propio destino.

El guitarrista francés. De todos los emprendedores de mi barrio, este es el más curioso. Su manera de encarar la crisis es la más estética, sin duda. Con una guitarra, un micrófono y un amplificador recorre todas las calles del Casco Viejo. No sé cómo se llama, y no entiendo las letras de sus canciones en francés, pero me gusta mucho lo que toca. Y le agrada también a la gente que pasa por ahí. El otro día incluso fui al bar y estaba él. Lo habían contratado para esa noche. Siempre que puedo le dejo algo, no mucho, apenas unas monedas sueltas. Pero él no está ahí exigiendo dinero ajeno porque lo “que él hace es cultura y la sociedad no puede vivir sin cultura”. No, él comparte su talento con todo el que pase, y a cambio solo te brinda la oportunidad de que los “subsidies” de forma voluntaria, en la medida que lo creas conveniente. Y esa es su particular forma de decirle al destino: a mí tú no me ganas.

No sé a ustedes, pero a mí estos tipos me parecen la utopía encarnada. Qué puede haber más heroico que perseguir tus propios fines de manera pacífica. Qué puede ser más admirable que trasformar tu realidad con aquellos medios disponibles–una pata de jamón, un sixpack de cerveza, o la canción que le sacas a una guitarra–, combinando así tu potencial creativo con el de millones de personas, cuyos nombres ignoras pero cuyas vidas haces mejor cada día; así, sin darte apenas cuenta.

Claro. Si la china, los jamoneros o el guitarrista francés deciden ahorrar, expandirse, contratar más gente y acumular el fruto de su esfuerzo, se convertirán con los años en esos orcos capitalistas, y será culpa de ellos que el Estado esté quebrado por la orgía de subsidios y prestaciones exigidos por aquellos que se dicen hijos de la utopía…..C’est la vie, dirá nuestro amigo, el guitarrista.

A título de bonus track, les dejo vídeo de otro emprendedor que hacía lo mismo que estos en el barrio donde viví durante 2010, en Santa Mónica (California). Lo grabé simplemente porque la canción me pareció buena; después me enteré que se llama “Doctor, my eyes”. Escúchenla.

29 thoughts on “Los ‘indignados’ de mi barrio

  1. Hey,

    Hoy mientras esperaba a mi esposa, tomé una revista: Edinburgh University’s Journal of Politics and Current Affairs, y leí un artículo crítico escrito por Bartosz Gradecki acerca de los indignados muy bueno, una frase (traducida en contexto por mi): “Por un lado ellos [los indignados] quieren terminar con la impunidad de los entes financieros y darles su merecido castigo, pero por otro lado ellos [los mismo indignados] desean preservar el sistema que asegura dicha impunidad” . Se basa en un artículo de Reich acerca de Keynes y en Debtocracy (una web que habla de lo que sucede en Grecia). Cheveré

    1. Gracias por el dato. Sí, es paradójico. Son niños mimados de un sistema que ellos mismos no entienden. Aunque no los juzgo. Yo mismo pensaba como ellos hace algunos años. Nos adoctrinan día y noche para pensar así. Hace falta un esfuerzo muy grande para salir de ese error. Muchas gracias.

      1. Niños mimados… es una forma hipócrita, españolísima, de achacar los problemas que no entiendes a un colectivo el cual consideras culpable de la decadencia del país. ¿No cabría pensar algo parecido del 32% de población envejecida del país? No, claro, porque aquellos que ahora tienen entre 15 y 30 años son responsables de esta situación que ha venido gestándose desde los años ’70, naturalmente.

        Es un grave error pensar que tu libertad acaba donde empieza la mía. Es un grave error creer que el problema reside en el pueblo, y no en el gobierno (en su administración, en su discurso, en sus acciones….). Es un grave error creer que esta situación es transitoria y que no salimos de ella por culpa de un colectivo concreto, o a causa de una actitud inadecuada de la población.

        Ahora que la generación más preparada de España ha advertido la realidad tal como es, y no tal como nos la cuentan, hay que destruirla. ¿Cómo se atreven esos radicales a cuestionar nuestra sacrosanta democracia…?

        Me gusta recordar en estos términos el asesinato de Clodio, allá por el 52 a. C., su cuerpo llevado al Senado e incinerado, la ciudad eterna loca de rabia, dando fuego a las instituciones, y los magistrados aterrados dando el poder a Pompeyo y su ejército.

        Puesto que eres un ignorante, te aconsejo leer un poco, para aprender a escribir mejor, para aprender a pensar… y para aprender a callar.

  2. Olá! Sou brasileiro e li este arrigo por indicação do Instituto Acton Argentina. Parabéns aos editores e ao escritor! perdoem-me por não escrever em espanhol, mas não me sinto capaz. No Brasil tem muitos indignados e poucos “indignados”, mas estes poucos estão mudando nossa história, nosso país! Parabens pelo artigo.

  3. Es cierto, para qué indignarnos si podemos resignarnos, Siempre hay salidas mejores que las de proponer cambios ante un sistema económico que consideramos injusto,
    Hay otras “valientes maneras de enfrentarnos al futuro” como mendigar en la calle, exiliarnos o trabajar de sol a sol para saldar la deuda con la mafia que me permitió salir de mi país (lo que sea para facilitarle las compras al olvidadizo que no recuerda para que bajo al supermercado).
    También está la posibilidad de montar nuestro propio negocio, aquí la dificultad estriba en encontrar un banco que te proporcione financiación, a pesar de que ya he perdido la cuenta de las veces que con dinero público les hemos “rescatado” (conste que yo fui la primera en aplaudir la idea de montar una tienda de bocatas de jamón frente al Mc donalds). Estos jóvenes de hoy en día, que no saben lo que es la precariedad, ni el trabajo duro, con que derecho se atreven a opinar sobre derechos o libertades que les vinieron dadas??
    Es cierto que las manifestaciones violentas no solucionan nada, pero representan un porcentaje mínimo de las movilizaciones (a pesar de lo que los medios de comunicación tratan de mostrar) La gente tiene motivos para estar cabreada, un sólo telediario te da motivos suficientes como para querer salir quemar unos cuantos contenedores. Sin embargo, somos lo suficiente civilizados y pacíficos como para buscar vías alternativas.

  4. My dear Eva: Hay muchas formas de enfrentar el futuro y agarrarlo por los cuernos, pero sé buena, no interfieras con mi destino, no me digas qué debo hacer, no me impidas trabajar, no me cortes el camino, la calle. Hagan lo que quieran, pero no me jodan!

  5. No lo hago, nada más lejos de mis gustos personales que joderle a usted, se lo aseguro. Agarre al toro por donde quiera, resígnese, exíliese, mendigue o esclavícese, no seré yo quien le diga como “enfrentar” su futuro.
    Pero no me juzgue a mi si yo decido agarrar el toro por los huevos y me niego a resignarme (y siento decirle que tengo todo el derecho del mundo a manifestarme, a reunirme a informar,… es lo que tiene vivir en democracia, siento que esto le suponga un problema).
    Jamás le cortaré el camino hacia su destino, pero no se crea en el derecho de decirme cómo he de comportarme para ser “buena”.

  6. A mí trabajar como un poseso, o mismamente no cerrar ni un día a la semana me parecen cosas de las que lamentarse, más que valores a ensalzar. No quiero para nada restar valor a sus historias, pero no veo el sentido de contraponerlos a los manifestantes.

    Otra cosa que nunca he visto con buenos ojos es la consternación que a veces la gente muestra a “que le priven de su espacio público”. No se, me parece una lectura en cierto punto demagógica del asunto: el espacio es público –> es de todos –> también es mío –> alguien lo está “obstruyendo” (ahora que no hay acampadas permanentes -que por otra parte nunca prohibieron a nadie usar el espacio público- el tema se circunscribe a asambleas, concentraciones o manifestaciones muy puntuales) –> tengo el derecho a que no lo hagan, irrespetuosos, pero qué se creen. Así, para garantizar que la calle es de todos se prohíbe usarla… depende a quién, por supuesto. Pero al final el hecho es que las calles están para usarlas y darlas vida, y salvo esporádicas manifestaciones nadie impide la circulación (viandante), el tránsito, o habitar conjuntamente el espacio que es de todos.

    Me ha gustado el escrito, pero ciertamente me desconforta la forma en que se usan estas historias para tildar a un colectivo de vago y niñato (cuando uno de sus mayores logros ha sido movilizar gente joven masivamente, más allá de la cultura de la fiesta, en pro de l oque ellos consideran una sociedad más justa) o incluso violento (cuando otro de sus mayores logros ha sido precisamente aglutinar ingentes cantidades de personas protestando -y recibiendo ciertas cantidades de hostias- de forma pacífica, contándose las excepciones violentas prácticamente con los dedos de una mano).
    También me extraña que los valores que se defiendan, en contraposición, sean la afable china que trabaja a destajo en una comunidad donde es una extraña y cuya lengua al parecer casi ni entiende, o esos ingeniosos jamoneros que no cierran ni los domingos (cuándo ser esclavo del trabajo se convirtió en algo loable? quién estaría orgulloso de ese destino?). No veo como reventarse a trabajar (sin decir ni mu sobre esos derechos laborales, posiblemente) y mantenerse pasivo ante el panorama nacional puede ser más saludable, aconsejable, mejor o deseable que protestar de forma pacífica contra distintos aspectos de una sociedad que, creo que estamos todos de acuerdo, están terriblemente torcidos. Salvando que no conozco de lso ejemplos más de l oque se cuenta aquí.

    Bueno, lo siento por el tocho. Quiero cerrar citando un pasaje del propio escrito que podría leerse perfectamente en cualquier plaza, panfleto o conversación de este colectivo al que aquí se critica:
    “No sé a ustedes, pero a mí estos tipos me parecen la utopía encarnada. Qué puede haber más heróico que perseguir tus propios fines de manera pacífica. Qué puede ser más admirable que trasformar tu realidad con aquellos medios disponibles (…) combinando así tu potencial creativo con el de millones de personas, cuyos nombres ignoras pero cuyas vidas haces mejor cada día; así, sin darte apenas cuenta.”

    Saludos.

    1. Hola César, gracias por tu largo pero interesante comentario. Te comento:

      1. Yo no defiendo el estilo de vida particular de la china de la tienda. Yo mismo no he escogido ese estilo de vida, y valoro mucho mi tiempo de ocio. No trabajaría los domingos. Lo que defiendo es su valor para cambiar su propia realidad sin pedir dinero ajeno, subsidios, ni obligar a nadie a que la contrate, o restringir la libertad de los empresarios, o pedir más impuestos a los ricos. Sino que enfrenta la adversidad de manera pacífica, en la medida de sus circunstancias.

      2. No estoy en contra de las protestas pacíficas en favor de causas nobles. Desde luego que no. Muchas veces son hasta necesarias. Lo que estoy en contra es la actitud supuestamente “rebelde” de salir a la calle a pedir que el Estado nos dé todo y a satanizar a los ricos, para que ellos paguen la cuenta. Cuando en realidad la juventud española ha estado viviendo por encima de sus posibilidades y se ha acostumbrado a ello, gracias a políticos demagogos que han regalado dinero ajeno para ganar elecciones. Recuerda que por eso mismo nos tenemos que endeudar tanto con los mercados y estamos pendientes de los mercados de capitales.

      3. Sí creo que toda esta vida fácil que han tenido los jóvenes españoles los ha hecho olvidarse del valor del sacrificio, el ahorro, y el ánimo de salir adelante por sus propios medios, que nunca ha sido tan fácil. Como lo hicieron los españoles emigrantes que tuvieron que trabajar muy duro. Y ahora están reclamando “derechos” como tener un piso, un contrato de trabajo, salario, etc. Y

    1. Pero resulta que el autor del artículo dice en un comentario que él no defiende el estilo de vida chino, que él ha “elegido” no trabajar los domingos. Entonces, amigo, eres un indignado. Si no quieres defender el modelo chino, si quieres seguir eligiendo no trabajar los domingos, deja de escribir artículos como este y únete a los que quieren cambiar el mundo. Si no lo hacemos, acabarás trabajando como un chino, a no ser que estés en el otro lado, es decir, a no ser que seas un Díaz Ferrán.

      1. Precisamente, lo he “elegido” yo. Pero no quiero que el Estado imponga nada a nadie, ni a la china que trabaje como yo, ni viceversa. Eso sí, tampoco quiero que reduzcan la libertad de la china con regulaciones a su actividad ni le roben vía impuestos el dinero que ella justamente (o cualquier otro) ha ganado para que me subsidien a mí.

      2. Entonces crees que la china elige libremente trabajar de sol a sol, vamos, que no ha elegido trabajar como tú ni tener tu sueldo porque los chinos tienen esos extraños gustos. Un poco de sensated, amigo. Si no regulamos, como no está regulado el mercado de trabajo en China, los empresarios elegirán por nosotros el horario, el salario e incluso la cantidad de materias contaminantes que desean imponernos (en China la contaminación del agua mata cada año a miles de personas). Deduzco que tú eres empresario.

      3. Deduces mal mi estimada Chus. Me dedico al mundo de la academia, de las ideas. Me busco la vida como profesor, asesorando, investigando, escribiendo, etc. Y otro dato que lo sé porque he conversado con ella: la china gana muchísimo más dinero que yo, pero mucho más. Y me alegro por ello, se lo gana. Yo gano mucho menos, porque he elegido otro modo de vida. Lo que a mí me gusta es el mundo de las ideas, la cultura, etc. Cuando encuentre la forma de ganar tanto dinero como la china gana con su tienda, o más, haciendo lo que hago, no tengas duda de que lo haré, pero sin quitarle nada a nadie.

      4. Pues si no eres empresario y no quieres acabar trabajando como los protagonistas de tu artículo, te aconsejo que empieces a indignarte. Porque los recortes de derechos y de prestaciones sociales te afectarán a tí también. No comprendo que un trabajador como tú defienda un modelo que sólo beneficia a un 1%, a una clase privilegiada que vivirá cada vez mejor a costa del resto.

      5. Lo que pasa Chus es que ya hago lo mismo que ellos hacen. Ganarme la vida de forma pacífica, de acuerdo a mis propios fines y con los medios que tengo disponibles para alcanzar dichos fines. Me considero un emprendedor, tal como la china, los jamoneros y el guitarrista. Cada cuál que escoja cómo lo hace y qué quiere hacer.

  7. Es decir, que en lugar de intentar luchar por todos los medios contra un sistema injusto y que pretende despedirnos de nuestros derechos, libertades y actual (ya no tanto) estado del bienestar, directamente debemos ser nosotros quienes vendamos a bajo costo estos privilegios para convertirnos en esclavos, porque nunca es muy vistosa una revolución, en cualquiera de sus facetas, y a escritores de poca monta pueden llegar a alarmar y a parecer casi una frivolidad la acción directa.

    ¡Vaya contradicción! Es normal, no obstante, valorar a aquellas personas que sobresalen cuando eres tú el que tapona el pozo. ¡Un brindis por el calvinismo! Esta lección protestante ha convencido a muchos de que protestar no sirve para nada. Y gracias a esta influencia, este préstamo anglosajón (gracias, USA… siempre dispuestos), gracias al prodigio del capitalismo… gracias a esto y a gente como tú, los culpables pueden disfrutar del botín, mientras nosotros nos arrancamos la piel los unos a los otros para explicar esta deplorable situación.

    Mientras, quienes nos han llevado a este infierno se jactan y se hartan, y nos hacen creer merecedores y responsables de “la crisis”: por nuestra apatía. Trafican con todo lo bueno y con todo lo malo para dominarnos… pero, ¡dejemos de hablar de estas cosas! Tengo que empezar mi turno de trabajo de 18 horas, pero luego podremos ir a ver el último partido del Real Madrid – Barcelona, y así seremos felices…

    Al fin y al cabo, todo el mundo es feliz hoy en día.

  8. Creo que estais todos hablando de lo mismo, pero enfocais la perspectiva desde puntos separados. Al final (todo es un camino), todos “nuestros” puntos confluyen en su destino.
    Éste es (siempre segun mi parecer), que los causantes de ésta ruinosa situación se dignen a dar la cara, que dejen de ser títeres en manos de aquellos que manejan las noticias según los intereses del mercado, aquellos que, por desgracia somos el último eslavón de la cadena, solo podemos hacer 2 cosas:
    1.- Resignarnos (yo me niego)
    2.- Unirme a los millones de “indignados” para que nuestro grito sea cada vez mas alto y llegue a aquellos que causan tanta indignación. Si bíen no les sirve para un cambio, por lo menos que les atormente, que del resto ya me encargaré yo para que mi familia viva dignamente.

    ¿Quereis guerra?, yo os la declaro en silencio……

  9. Aparicio:

    Gracias por la aportación. Comparto el aprecio por el valor y la constancia de quien trabaja duro, pero nuestros puntos de vista distan bastante para con este asunto. Sospecho que porque hacemos cada uno una lectura del papel del estado y la naturaleza de la crisis diferente:

    La china y los jamoneros, al igual que los “indigandos” (quizá no sea adecuado seguir llamándolos así, pues creo que las protestas que suceden estas semanas son mucho más plurales que las del año pasado) están intentando agarrar bien el timón de su bienestar que la crisis está amenazando. Sin embargo, mientras que los protestantes aúnan sus esfuerzos para apelar al Estado a que actúe en ayuda de la sociedad, la china y los jamoneros han tomado un camino radicalmente individualista para mejorar sus vidas (empobreciéndolas), y sálvese quien pueda.

    Siempre he pensado que el Estado lo formamos todos, y su único fin es el de servir a la sociedad y sus necesidades, en forma de subsidios, ayudas, regulación, etc. Los ejemplos puestos intentan solucionar sus problemas únicamente por sus propios medios sin molestar a nadie, de forma pacífica; pero creo que esa no es la manera porque la crisis que les putea no son problema sólo suyos, sino de todos; y porque todas estos problemas, que son violencia para todos, han sido causados no por el comportamiento de todos los gobernados sino por el comportamiento permisivo y avaricioso de los gobernantes (políticos y económicos); sector que, por supuesto, no sufre de la misma manera. Por eso creo que buscar una salida forzándonos a nosotros mismos aún más y sin siquiera clamar por justicia no es aconsejable. Pero si no lo crees, estaré encantado de leerlo.

    Ciao.

  10. Según se desprende de este artículo los parados que conocemos (pensemos cada uno en tres) lo son por propia elección: porque no son capaces de ponerse a cantar en la calle o a trabajar como chinos, ni siquiera son capaces de conseguir unos cientos de euros para montarse un pequeño negocio en pleno centro de la ciudad. Es más, tampoco tienen derecho a indignarse por que el BCE preste dinero a los bancos al 1% y estos no sean capaces de financiar a las pymes, ni por que cada día se desahucien 300 familias dejándolas en la calle sin casa y con una deuda de por vida, ni por que la directora de la CAM se autoasignara una pensión vitalicia de 370.000€ anuales, ni por que se hayan despilfarrado millones en un aeropuerto sin aviones mientras los institutos tienen cada vez menos profesores, menos recursos, y hasta les falta el dinero para calefacción, ni por que continúe sin reducirse el presupuesto en armas o el de la iglesia y El Banco Santander pague un 7% de impuestos sobre sus beneficios mientras se cierran centros de salud…. En fin, que lo que tenemos que hacer es trabajar y trabajar cada vez más por menos sueldo, como decía Díaz Ferrán mientras se atribuía un salario de 20.000€ netos mensuales. Los obreros que trabajen y no miren al amo (España es el país donde más han aumentado las desigualdades).

  11. My dear Eva, sea buena y no se enfade. Sólo quería sugerir que la lucha por su bienestar no interfiera en mi vida. No quiero que por usted me cobren más impuestos para financiar deuda pública destinada a subsidiar el estilo de vida de una generación que creyó vivir en la riqueza, cuando estaba viviendo de la deuda. La vida es dura, siempre lo fue, desgraciadamente los políticos la convencieron a usted que con impuestos todo es posible. Si no tienes plata para el bebe, un bono de 2000; si no tienes ordenador, vaya uno por cuenta del Estado; a ese paso: no tienes chichis, vayan dos por el Estado. Y la gente se creyó el cuento, pero el Rey andaba bien desnudo; y ahora que la teta se acabó: indignaos! Lo ideal sería que los bancos que tengan que quebrar quiebren, que los Estados que se endeudaron demás quiebren, que la directora de la CAM, tan dilapiladora, se quede sin un céntimo porque sí, dejó el Estado quebrado. Pero los pedigueños de siempre lloran por ayudas, quieren volver al Estado de cosas que generó la situación actual. Tal como los niños de papi que se farrearon la herencia y le echan la culpa al contador y no al despilfarro: no olvidemos que los españoles votaron con júbilo al partido del despilfarro. No hay deuda más democrática que la española. En cuanto a que los obreros miren al amo y que únicamente trabajen, yo digo: Renuncien, sean creativos, hagan algo por cuenta propia, sean sus propios jefes. Solo llorar y asegurar el puestito genera poco, la actitud china genera riqueza. Asuman riesgos, los chinitos lo hicieron, por qué los españolitos no? Vagancia? Di.

    1. Los chinos sólo crean riqueza a los dueños de las multinacionales. China es el ejemplo vivo de la miseria. La deuda pública sirve sobre todo para enriquecer a los grandes bancos y otra vez a las grandes multinacionales. Cuando no había tanta especulación la deuda pública sirvió para que no hubiera miseria en los países desarrollados, Ahora tenemos que pagar intereses de deuda a “los mercados”, que son los que deciden lo que podemos gastar y lo que tenemos que darles a ellos. La situación actual no la generaron las ayudas a los pobres, sino la avaricia de mercados y especuladores. Y sí, que quiebren bancos y estados. Miremos a Islandia: juzga al ministro que les llevó a la crisis. Se negó a pagar la deuda. Y ahora es el único país que sale airoso de esto.

      1. Siento escalofríos cuando se refiere a mi como “My Dear Eva”, su tono condescendiente y paternalista me produce arcadas, así que agradecería tratarse de referirse a mi como la mujer adulta que soy y deje de imaginarme como una Paris Hilton cualquiera, nada más lejos de la realidad, se lo aseguro.
        No me conoce de nada, no sabe por tanto que jamás creí vivir en la riqueza, ni tampoco lo deseé, no se atreva a darme lecciones sobre lo dura que puede llegar a ser la vida cuando no sabe cómo ha sido esa vida, y ni se le ocurra creerse en el derecho de juzgarme como una llorica despilfarradora, cuando jamás me ha faltado una sonrisa y unos ahorros ganados con MI trabajo.
        Limítese, si puede, a defender su postura sin colocarme a mi de ejemplo de una realidad imaginaria que usted mismo ha creado para defender lo indefendible.
        Me indigno, sí, claro que me indigno, es más me cabreo, cuando asisto diariamente al retroceso en derechos y libertades en pos de un sistema económico injusto, de una estafa mundial que podría calificarse de crimen contra la humanidad.
        Pero fíjese, lejos de paralizarme, esa “mala hostia” (con perdón de la expresión) me da fuerzas para seguir luchando, me ayuda a buscar vías alternativas, a hacer mejor mi trabajo y a sacar tiempo para tratar de informarme y divulgar las nuevas semillas de cambio económico y social que están surgiendo. Y no se lo va a creer, todo esto con una gran sonrisa.
        Porque a pesar de lo que usted crea (o quiera hacer creer), los indignados no nos dedicamos a lloriquear y a esperar que el Estado nos resuelva los problemas, es más, hace tiempo que perdimos la fe en los políticos. No nos quedamos de brazos cruzados y mueca de niño a punto de tener una pataleta. Nuestro fin no es molestarle a usted, cortarle el camino, decirle cómo ha de vivir, ni robarle su dinero a través de impuestos. Así que deje de temernos, no nos vea como “los chicos del maíz”, nuestros ojos también brillan, pero por la esperanza de que el cambio se está gestando, a pesar de (o gracias a) gente como usted.

  12. Chus, me duele decirlo porque odio al partido comunista chino, pero China ha reducido la pobreza considerablemente. Gracias a políticas estatistas? No, simplemente por liberar ciertos sectores de la economía. Entiendo que la impotencia te obnubile, pero no permitas que la indignación te haga un ignorante. Por otra parte, si piensas que la deuda pública sirve para enriquecer a los grandes bancos y otra vez a las grandes multinacionales, no es medio tontuno llorar por el tipo de Estado que promueve la deuda pública?

  13. Muy buen artículo, por cierto creo q somos del mismo barrio (casco viejo estafeta).

    Creo que cada persona tiene derecho solo a lo que le pertenece: su vida, su opinión, y el fruto de su trabajo. Sin embargo nos obligan a ser los PAGAFANTAS del estado para financiar con el fruto de nuestro trabajo a grupos sociales e industrias que solo buscan vivir y medrar bajo el esfuerzo de otros. Las industrias reguladas como bancos, eléctricas, constructoras, cajas de ahorros, ong´s y grupos sociales como sindicatos, partidos políticos, asociaciones de todo tipo y trabajadores públicos, viven de la concesión de privilegios! Privilegios que algunos llaman derechos! Otros subvenciones y ayudas publicas, otros bien común etc…Lo llaman capitalismo pero no lo es, es corporativismo!

    Solo pido que no me obliguen a financiar privilegios, no me obliguen a ser un siervo trabajando 6 meses al año para pagar impuestos. No quiero limosnas ni compasión solo quiero justicia! que lo que es mio me pertenezca a mi y a nadie mas, Que yo sea el dueño de mi destino, de mis sueños y de mi dinero, que si quiero trabajar 18 horas o 1 hora me dejen sin que alguien pretenda restringir mis horarios, que si quiero ir a la calle a protestar sin molestar a nadie me dejen sin q me peguen 4 palos, que si trabajo en la calle no me detengan por mendicidad, que me permitan buscar y andar mi camino sin ponerme barreras, pero sobre todo que me permitan dejar de ser un PAGAFANTAS!

  14. A los que piden continuamente derechos y libertades: a ver si os enterais de una vez que estos son antagónicos; a más derechos, menos libertades; y viceversa. Salvo para los derechos negativos -vida, libertad, propiedad privada e igualdad ante la ley-, todos los demás, tienen un coste que acaba convirtiendose en menos libertad. Así, que cada uno defienda lo que quiera, pero que sea consecuente con lo que dice y no acabe en un mar de contradicciones, o defendiendo cosas que con el tiempo se le puden volver contra uno mismo.

  15. A quien quiera o pueda entender, y antes de que venga a saltarme encima algún radical de cualquiera de las dos corrientes de opinión, lo que a continuación suscribo lo hago con la sola intención de hacerles saber lo que sucede actualmente en mi país, Venezuela:
    Desde hace décadas, nuestros gobiernos han sido lo que llamamos “paternalistas”, es decir, le han subsidiado la existencia a muchos de nuestros compatriotas de bajos recursos, con la evidente intención de contar con sus votos al momento de los distintos procesos electorales de nuestro país, trayendo esto como consecuencia que algunos sectores de la población se habituaron a esperar que sea siempre el estado el que les resuelva sus problemas y necesidades, sin que se les exija nada en retribución, tanto a sí mismos, como al resto de la sociedad.
    Ahora bien, esta última condición se ha visto incrementada, a niveles estratoféricos, desde que comenzó a “gobernar” el chavismo en el año 1999, con el agravante de que el “proceso revolucionario” ha hecho todo lo posible por exacerbar el resentimiento social, de este sector de la población, en contra de sectores sociales de la clase media y de la clase económicamente mas poderosa.
    Resultado: una clase social de escasos recursos que culpa a los sectores económicos medios y altos de todos sus males, y un gobierno que, cual Robin Hood moderno, los arenga a “robar al rico para darle al pobre”. Y lo mas triste, es que esta tendencia de comportamiento ha estado siendo adquirida hasta por grupos de jóvenes profesionales.
    Hoy por hoy, todo emprendedor es tildado de “rico” y, por ende, tildado de mala persona. Se han presentado, incluso, conatos de racismo y segregación social en contra de extranjeros con décadas de trabajo dedicado en nuestro país, algo inimaginable hasta hace 10 años en Venezuela.
    Lo anterior como antesala para que comprendan que ese sector resentido de nuestra población, es nuestra versión, a lo caribeño, de “indignados”. Personas que no quieren ser productivos. Que por cualquier reclamo que quieran hacer, trancan calles, avenidas e, incluso, autopistas, paralizando de este modo a casi todo un país que carece de una excelente infraestructura vial.
    Por mi parte, apoyo sus reclamos y protestas mientras no afecten negativamente la existencia de una mayoría. No soy rico, y tampoco culpo al rico de mi condición. Opino que todos tenemos derecho al trabajo digno, pero no apruebo al buhonero de hoy en día (en España creo que les llaman manteros, vendedor callejero, solo que acá, en vez de mantas en el suelo, arman tarantines de tubos y láminas de zinc), que nos impide el libre tránsito peatonal y vehicular, generan basura, no generan impuestos, y favorecen la proliferación de la delincuencia.
    Españoles: véanse en este espejo. Todos los extremos son perjudiciales. Los que se consideran indignados tienen derechos, y el resto de los ciudadanos también.

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