El discurso anticapitalista del franquismo

Por Aparicio Caicedo 

Mientras más lo investigas, más se parecen. Me refiero a los dos mayores enemigos doctrinales del liberalismo: el fascismo y el socialismo. Y, desde luego, ambas corrientes se declararon y declaran enemigas del capitalismo. ¿Por qué? Básicamente porque las dos corrientes son manifestaciones elaboradas de nuestros instintos tribales más básicos, de esa parte de nosotros que se rebela contra la incertidumbre del cambio hacia una sociedad más abierta, hacia una sociedad más capitalista, hacia una sociedad de individuos libres y responsables.

Si no me creen, vean este discurso del Secretario General de la Falange, movimiento fundamental en el régimen del dictador Franco, pronunciado en 1945. Contiene todos los clichés demagógicos que se pueden escuchar en un discurso de Chávez, Correa o Evo: que el capitalismo pone al capital sobre el ser humano, que no se puede tratar el trabajo como una mercancía, que el capitalismo es malo malísimo, blablabla.

Bien lo señaló Popper, en La Sociedad Abierta y sus Enemigos:

“El totalitarismo moderno es sólo un episodio dentro de la eterna rebelión contra la libertad y la razón. Se distingue de los episodios más antiguos, no tanto por su ideología como por el hecho de que sus jefes lograron realizar uno de los sueños más osados de sus predecesores, a saber, convertir la rebelión contra la verdad en un movimiento popular…”.

Decía con razón Hayek que “la idea de colocar de nuevo a la humanidad bajo el imperio de sus primitivos instintos es una proposición históricamente tan recurrente como la lluvia en la naturaleza”.

Los ‘indignados’ de mi barrio

Los ‘indignados’ de mi barrio

Por Aparicio Caicedo C. 

En  mi barrio hay tres clases de ‘indignados’: la china de la tienda, los jamoneros y el guitarrista francés. Quizá ellos no lo sepan, pero son unos verdaderos rebeldes, y yo los admiro. Todos los días se rebelan contra su destino de forma pacífica. Y con ello transforman su entorno, y el de todos los que vivimos cerca.  Nos hacen la existencia más cómoda, más sencilla, más barata, o simplemente mejor. Sin imponernos nada, sin quitarnos nada, sin tratar de dirigir nuestras vidas.

 La china de la tienda. Esta es mi favorita. Esa mujer nació y creció en China (obvio, porque si hubiese nacido en Perú sería más bien “la peruana de la tienda”). Apenas habla español, y trabaja como una posesa.

Yo suelo olvidarme de todo, y especialmente de las cosas que mi esposa me pide que compre antes de que cierre el super. Pero no pasa nada. Porque la “china de la tienda” está ahí, todos los días, hasta las 11-12pm. Y ella me entiende. Aunque no sepa cómo me llamo, y quizá tampoco le interese. Ella sabe lo que necesito, y me evita así muchos problemas en casa.

Quizá está indignada, pero no resentida. Lo cual es curioso, porque ella sí que sabe lo que es la probreza extrema, a diferencia de los jóvenes “rebeldes” que salen a romper cosas en Madrid o Barcelona.  Quizá a ella también le indignaba su condición, pero en lugar de quemar contenedores de basura decidió agarrar al destino por los huevos. Decidió emigrar a España y poner su tienda cerca de mi casa. Yo agradeceré siempre al Olimpo por esa feliz decisión.

Los jamoneros. Estos flacos son geniales. De verdad. Cuando vi que estaban poniendo una tienda de jamones y
embutidos, pensé: otra tienda más de jamones en España, oh, qué original. Pero me dieron un masazo en la boca, y me demostraron que siempre se puede innovar. Su estrategia de márquetin es brillante, aunque simple. Tienen un mostrador donde todas las mañanas ponen bocadillos de jamón recién cortado, detrás de una mampara de vídrio. Atrás están ellos con las patas exhibidas. Pasas por ahí y el cuerpo simplemente te arrastra para entrar. Es imposible no hacer un comentario, al menos, cuando vez esas lonchas celestiales recién cortadas. Además, está siempre abierto, incluyendo sábados y domingos. El horario lo ponemos los clientes, y no cierran hasta muy tarde. Son muy exitosos, en plena crisis.

Mientras los amigos jamoneros están rompiéndose el lomo, a pocos metros los “indignados” locales se reunen habitualmente para culpar al mercado de todo lo malo que sucede. Pero estos “avariciosos capitalistas” del jamón ni los escuchan. Están demasiado ocupados forjándose su propio destino.

El guitarrista francés. De todos los emprendedores de mi barrio, este es el más curioso. Su manera de encarar la crisis es la más estética, sin duda. Con una guitarra, un micrófono y un amplificador recorre todas las calles del Casco Viejo. No sé cómo se llama, y no entiendo las letras de sus canciones en francés, pero me gusta mucho lo que toca. Y le agrada también a la gente que pasa por ahí. El otro día incluso fui al bar y estaba él. Lo habían contratado para esa noche. Siempre que puedo le dejo algo, no mucho, apenas unas monedas sueltas. Pero él no está ahí exigiendo dinero ajeno porque lo “que él hace es cultura y la sociedad no puede vivir sin cultura”. No, él comparte su talento con todo el que pase, y a cambio solo te brinda la oportunidad de que los “subsidies” de forma voluntaria, en la medida que lo creas conveniente. Y esa es su particular forma de decirle al destino: a mí tú no me ganas.

No sé a ustedes, pero a mí estos tipos me parecen la utopía encarnada. Qué puede haber más heroico que perseguir tus propios fines de manera pacífica. Qué puede ser más admirable que trasformar tu realidad con aquellos medios disponibles–una pata de jamón, un sixpack de cerveza, o la canción que le sacas a una guitarra–, combinando así tu potencial creativo con el de millones de personas, cuyos nombres ignoras pero cuyas vidas haces mejor cada día; así, sin darte apenas cuenta.

Claro. Si la china, los jamoneros o el guitarrista francés deciden ahorrar, expandirse, contratar más gente y acumular el fruto de su esfuerzo, se convertirán con los años en esos orcos capitalistas, y será culpa de ellos que el Estado esté quebrado por la orgía de subsidios y prestaciones exigidos por aquellos que se dicen hijos de la utopía…..C’est la vie, dirá nuestro amigo, el guitarrista.

A título de bonus track, les dejo vídeo de otro emprendedor que hacía lo mismo que estos en el barrio donde viví durante 2010, en Santa Mónica (California). Lo grabé simplemente porque la canción me pareció buena; después me enteré que se llama “Doctor, my eyes”. Escúchenla.

Legado diplomático de Zapatero en Iberoamérica

Legado diplomático de Zapatero en Iberoamérica

Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com

Original publicado en el diario La Razón (España), bajo el título “Iberoamérica: un puente sobre aguas populistas”.

Para América Latina, la diplomacia del zapaterismo ha sido un continuo y vano zigzagueo, un ritual del sinsentido. ¿Qué han dejado estos últimos ochos años en las relaciones con la región? Nada bueno, eso está claro. Lo que queda todavía por verse es el alcance del descrédito causado.

Cada paso dado fue en vano. El primer plan maestro de Zapatero fue intentar servir de “facilitador” entre Estados Unidos y les enfants terribles de Latinoamérica. Hubiera tenido esto algún sentido si no hubiese olvidado un pequeño detalle: tender primero puentes entre Madrid y Washington. Quiso jugar al pariente rico con acceso al Club VIP, pero terminó él mismo expulsado. Ni de Obama pudo lograr mayores gestos de aprobación.

El canciller Moratinos llamaba a Iberoamérica “el ámbito natural de nuestra política exterior”, pero se esforzó por alienar a la diplomacia ibérica en la zona. Se mimetizó con los adalides del Socialismo del Siglo XXI, en perjuicio del necesario equilibrio de las relaciones con los demás países.

El episodio más surrealista fue develado por Wikileaks. Según informes de la Embajada de Estados Unidos en Madrid, las intrigas entre Trinidad Jiménez y el Canciller eran intensas. La Secretaria de Estado para Iberoamérica fue impuesta por la Moncloa, y tuvo una relación muy mala con Moratinos. Es decir, no existió coordinación entre la responsable de la región y el adalid diplomático. Esto ya nos sugiere el nivel de seriedad con el que se manejó el asunto. Cada uno iba a la suya, buscándose nichos de influencia, mientras los mensajes contradictorios que se trasmitían confundían a Washington, y a todos. Las súbitas visitas del Ministro a La Habana, por ejemplo, dejaron perplejos a propios y extraños.

Uno de los episodios más sugerentes fue el de la venta de armas a Venezuela. Los viajes secretos de José Bono, entonces Ministro de Defensa, a Caracas, para negociar el intercambio comercial, constituyen cuando menos un oscuro pasaje. No es precisamente la mejor forma de defender la paz y la estabilidad regional abastecer el arsenal del líder militarista más díscolo del barrio. Esta movida, según los cables de Wikileaks, generó serias molestias en el propio personal del Ministerio de Relaciones Exteriores. Los demás gobiernos latinoamericanos observaron también este espectáculo, estupefactos.

El “por qué no te callas” del Rey Juan Carlos marcó sin duda un hito, a partir del cual se hizo evidente el desgaste diplomático de Zapatero. Hugo Chávez no contaba con esa reacción. Montó su numerito porque confiaba en que se saldría con la suya, sabía que su amigo de la Moncloa le soportaría la malacrianza. La cara de sorpresa y silencio de Chávez, ante la inesperada reacción del monarca, sirvió de testimonio elocuente. No obstante, al final el barón del petróleo doblegó nuevamente a Madrid, logró luego ser recibido por el Rey y obtuvo disculpas, incluso se permitió un tono burlesco.

La imagen de España en América Latina se ha devaluado, y paradójicamente lo ha hecho de manera más drástica en el sector que ZP quería conquistar. Un informe del Real Instituto Elcano apunta que el “antiespañolismo” es hoy más intenso que nunca entre latinoamericanos que se dicen de izquierda. Los mismos caudillos que Moratinos mimaba con tanto esmero y ayudas no dudan luego en satanizar el “neocolonialismo” español, si resulta aquello necesario para avivar a las masas.

Por su parte, el nombramiento de Jiménez como titular del Ministerio cambió poco las cosas. Su único “logro” ha sido interceder ante la Unión Europea para normalizar relaciones con Cuba, como retribución a la liberación de unos cuantos presos políticos. La Habana es el único interlocutor receptivo que ha dejado en herencia este Gobierno.

Las iniciativas diplomáticas del zapaterismo, además, reflejan su trasfondo ideológico. En su mundo, todo problema social se resuelve creando una instancia tecnocrática de nombre rimbombante,  con eslóganes redentores y una partida presupuestaria infinita. Por ello nunca faltaron proyectos quiméricos y cumbres intrascendentes. Y es que, al parecer, concibió la política exterior como lo hizo con la interna: como un universo moldeable mediante fórmulas de ingeniería social. Si no funcionaba un plan, daba igual, se volvía a experimentar con uno más esotérico y caro.

Madrid e Iberoamérica necesitan y merecen fortalecer relaciones. Hoy España precisa más que nunca de este continente, el mercado natural donde sus profesionales y empresas tienen la invalorable ventaja del idioma común y de la cultura compartida. Muchos jóvenes profesionales españoles han sorteado la crisis cruzando el charco, aprovechando la demanda generada de personal altamente preparado por empresas trasnacionales. Eso es bueno para ambos lados, y puede ser una de las vías de regreso a la prosperidad. Pero hay que dedicarse a lo concreto, a las necesidades reales, y no perder el dinero de los contribuyentes en ilusiones irrealizables e intimidades innecesarias con caudillos beligerantes.

No se debe solo pensar en los intereses de unas cuantas grandes empresas, sino en los cientos de emprendedores, medianos y pequeños, que necesitan agilizar las trabas burocráticas para expandirse en los mercados emergentes latinoamericanos. Uno de los problemas más recurrentes es la poca agilidad de los canales diplomáticos para resolver temas burocráticos de gran simpleza.

No se necesita tampoco un Estado hiperactivo en la política exterior, sino uno eficaz, concentrado en lo pragmático e indispensable, limitado por parámetros éticos claros. La fórmula que necesita el nuevo inquilino de la Moncloa no es complicada. América Latina no es un continente indescifrable para España. Por el contrario, hacen solo falta dosis de coherencia y sentido común, nada más.

Propaganda estatal del 30S, lo mismo de siempre.

Propaganda estatal del 30S, lo mismo de siempre.

La propaganda milenarista, mesiánica, redentora, o como la quieran llamar, sigue siendo el arma de márquetin preferida de los Estados para manipular la opinión. La campaña del 30S lo demuestra. Lo único que cambia son los detalles estilísticos, pero el principio permanece igual: evocación cursiloide de nuestros instintos tribales.

Nótese que en las tres primeras imágenes hay personajes con la mano alzada hacia el horizonte, hacia el futuro posible, hacia el edén prometido. Truquito repetido, pero efectivo. Somos así.

Comparen y saquen sus conclusiones.

Los soviéticos:

Franco, una vez ganada la Guerra Civil Española:


Este no necesita presentación:

Y, desde luego, no podía faltar la propaganda estadounidense durante la Primera Guerra Mundial. De hecho, fue el Gobierno de Woodrow Wilson el que perfeccionó los métodos de propaganda estatal que hoy conocemos, para convencer a su pueblo de ir a morir en la Gran Guerra (ojo, siempre en aras de una supuesta democracia en peligro). Al mando de esta penosa tarea estuvo el entonces ídolo intelectual del movimiento progresista americano, Walter Lippman (ay, los santos progres, tan inocentes ellos, tan humanos).

El Tribunal Europeo de DDHH indemnizaría a El Universo

El Tribunal Europeo de DDHH indemnizaría a El Universo

Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos acaba de ratificar una sentencia en la que ordena que el Estado español indemnice a Arnaldo Otegi (político vasco del entorno de la banda terrorista ETA) con 23 mi euros por haber sido condenado por la justicia española a una pena desproporcionada, dentro de un juicio de injurias graves.

La justicia española condenó a Otegi a un año de prisión por delito de injurias graves contra el Rey (delito cuya mera existencia es cuestionada, con razón, por el TEDH). Nótese además que la sentencia nunca llegó a aplicarse, pero lo indemnizan por el solo daño que significa haber sido condenado de esa forma.

Mientras, la adelantada justicia ecuatoriana condena por un delito similar a los directivos del diario EL Universo (que lo único que ha derramado es tinta) no solo a tres años de prisión sino que también a 40 millones de dólares en indemnización, creando así una especie de “superdelito de injurias contra el cacique mesiánico de turno”.

Leyendo la sentencia del Tribunal Europeo, no me queda duda de que este daría una generosa indemnización a El Universo y a Emilio Palacio, solo por todo el daño inferido hasta el momento por una decisión judicial mucho más disparatada que la pena impuesta por los jueces españoles.

Esto fue lo que había dicho por Otegui, para que comparen con lo escrito por Emilio Palacio:

“¿Cómo es posible que se fotografíen hoy en día en Bilbao con el Rey español, cuando el Rey español es el jefe máximo del Ejército español, es decir, el responsable de los torturadores y que ampara la tortura y que impone su régimen monárquico a nuestro pueblo mediante la tortura y la violencia?”

Lo que me pareció más interesante de la sentencia del Tribunal Europeo de DDHH es esto (léanlo, está clarísimo y es plenamente aplicable al caso de El Universo):

50. …los límites de la crítica admisible son más amplios respecto a un hombre político, contemplado en este carácter, que los de un particular: a diferencia del segundo, el primero se expone inevitable y conscientemente a un control atento de sus hechos y gestos tanto por los periodistas como por el conjunto de los ciudadanos; debe, por lo tanto, mostrar una mayor tolerancia (Lingens, antes citado, § 42, Vacío Aizsardzības Klubs c. Letonia, n 57829/00, § 40, 27 de mayo de 2004, y Lopes Gomas DA Silva c. Portugal, n 37698/97, § 30, CEDDH 2000 ‑ X). Tiene ciertamente derecho a ver protegida su reputación, incluso fuera del marco de su vida privada, pero los imperativos de esta protección deben ponderarse con los intereses del libre debate de las cuestiones políticas, las excepciones a la libertad de expresión requieren una interpretación restrictiva (véase, en particular, Pakdemirli, antes citado, § 45, y Artun y Güvener c. Turquía, nº 75510/01, § 26, 26 y de junio de 2007).

54.Examinando las manifestaciones en sí mismas, el Tribunal admite que las expresiones utilizadas por el demandante pudieron ser consideradas como provocativas. Sin embargo, si bien es cierto que todo individuo que se compromete en un debate público de interés general, como el demandante en este caso, no debe superar algunos límites, en particular, el respeto de la reputación y los derechos de otros, le está permitido recurrir a una determinada dosis de exageración, o incluso de provocación, es decir, de ser un tanto inmoderado en sus observaciones (Mamère, precitada, § 25). El Tribunal observa que si algunos términos del discurso del demandante describen un cuadro muy negativo del Rey como institución y dan así al relato una connotación hostil, no incitan sin embargo a la violencia, y no se trata de un discurso de odio, lo que a los ojos del Tribunal es el elemento esencial que debe tenerse en cuenta (véase, a contrario, Sürek c. Turquía(n 1) [GC], n 26682/95, § 62, CEDDH 1999 ‑ IV). Por lo demás, tiene en cuenta que ni los órganos jurisdiccionales internos ni el Gobierno justificaron la condena del demandante hablando de la incitación a la violencia o discurso de odio.

60. Nada en las circunstancias del presente caso, donde las afirmaciones controvertidas se hicieron en el contexto de un debate sobre una cuestión que presentaba un interés público legítimo, podía justificar la imposición de una pena de prisión. Por su propia naturaleza, tal sanción produce inevitablemente un efecto disuasorio, a pesar del hecho de que se haya suspendido la ejecución de la pena del demandante. Si tal medida pudo aliviar la situación del demandante, no borra sin embargo su condena ni las repercusiones duraderas de toda inscripción en el registro de antecedentes penales (véase, mutatis mutandis, Artun y Güvener, antes citados, § 33, y Martchenko c. Ucrania, nº 4063/04, § 52, 19 de febrero de 2009).

Qué suerte que tiene el Mashi, y qué ‘buenos’ abogados.

Otegi, un ser humano despreciable perteneciente a un entorno de criminales llamado ETA, logra una indemnización por una sentencia ilegítima mucho menos absurda que la del juez Paredes.

Pero, en el Ecuador de Correa, un periodista y los dueños de El Universo, en cambio, reciben sentencia draconiana de un sistema de justicia macondesco, por el solo hecho de criticar en duros términos al presidente. Qué diferencia.

A ver qué dicen los jueces de la Corte Interamericana.

Análisis comparativo del Proyecto antimonopolio.

Análisis comparativo del Proyecto antimonopolio.

Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com

Tenía curiosidad de comparar el proyecto de ley antimonopolio que auspician las filas correístas con leyes de otros países. Me llevé una gran sorpresa. Los law-makers del Buen vivir son muy innovadores. De hecho, a contracorriente de otras legislaciones, han decidido que ellos no necesitan órdenes judiciales para meter sus tecnocráticas naricitas en las empresas de otros, y que la carga de la prueba es demasiado pesada para sus burócratas.

Aparte, me impresionó ver que los legisladores oficialistas no han escatimado en tinta. Si comparamos el catálogo de prerrogativas de la cacareada Superintendencia de Control del Poder de Mercado con el de la Federal Trade Commission (EEUU), la Dirección General de Competencia (UE), o la Comisión Nacional de la Competencia (España), veremos que el ente criollo ganaría por goleada, haciendo honor al prefijo “Super”. Pero esto será harina de otro costal

Necesidad de orden judicial

Recuerdan que dijimos que los bienaventurados tecnócratas de la Super tienen capacidad para “exigir” a “cualquier persona la exhibición de cualquier información o todo tipo de documentos”, incluyendo “notas manuscritas”, “agendas personales”, “registros magnéticos”, etcétera. En cualquier momento, la Super queda facultada para realizar inspecciones “con o sin previa notificación”, así como para “utilizar datos de caracter personal” en la investigación (45). Y toda persona, natural o jurídica, está obligada a obedecer “sin necesidad de requerimiento judicial alguno” , y para todo esto la Super puede actuar “de oficio”(47).

En Europa, por ejemplo, no es así. El Reglamento del Consejo (CE) N° 1/2003 señala claramente en el artículo 20 que, cuando la ley local requiera permiso judicial, “el juez nacional verificará la autenticidad de la decisión de la Comisión y de que las medidas coercitivas no son arbitrarias ni desproporcionadas en relación con el objeto de inspección”. Por otra parte, señala que para la revisión de “otros locales, medios de trasporte…incluído el domicilio particular de los empresarios…”, no se podrá proceder sino con “previa obtención de un mandamiento judicial“. El juez podrá verificar que tales medidas no sean desproporcionadas en relación con la infracción presunta, etc.

Más aún, en el caso preciso de la legislación española (Ley 15/2007 de Defensa de la Competencia), que desarrolla el reglamento antedicho, encontramos que (art.40) la Comisión solo puede acceder a la propiedad de terceros para inspeccionar mediante “consentimiento expreso del afectado o, en su defecto, la correspondiente autorización judicial“. La autoridad competente puede dirigirse al juzgado contencioso administrativo (no cualquiera, como en el mashi proyecto) y el juez tendrá que resolver en 48 horas (no en 24, como en los pocos supuestos en que el mashiproyecto requiere de orden judicial).

Desde luego, solo pueden revisar documentos “relativos a la actividad empresarial”, y no “notas manuscritas” y“agendas personales”, como a los curiosos buenos vividores se les ocurrió.

Por otra parte, en Estados Unidos, por ejemplo, se requiere que la agencia específique “con certitud”, cuidadosa y detalladamente aquellos documentos y soportes que serán objeto de inspección; es decir, no puede ir por ahí el funcionario diciendo “quiero ver eso, eso, y eso”, al azar. No obstante, y a pesar de lo que se piensa, la FTC es constantemente demandada ante los tribunales americanos por graves abusos y violaciones del debido proceso constitucional. Imagino que los siempre pudorosos tecnócratas criollos serían incapaces de ello (#not).

La carga de la prueba.

Pero luego viene algo más interesante. Como también señalé, el mashiproyecto en su artículo 45 dice que la Super tendrá la carga de la prueba, pero siempre y cuando el denunciado no “omitiere”, “negare” o “dificultare” el acceso a la información, porque en tal caso “se invertirá la carga de la prueba”. Es decir, o cantas bonito o se presume tu culpa. No hay que pasar por un aula de Derecho para saber que eso es una burrada, hace falta haber visto solo una película de abogados.

Y de nuevo, solo con revisar el artículo 2 del citado Reglamento europeo: “En todos los procedimientos nacionales y comunitarios de aplicación de los artículos 81 y 82 del Tratado, la carga de la prueba de una infracción… recaerá sobre la parte o la autoridad que la alegue“. Y eso no cambia porque no cantes, o si cantas, da igual. Es una mera consecuencia del principio constitucional básico de presunción de inocencia. En Estados Unidos pasa lo mismo, y existe amplia jurisprudencia al respecto.

PD. Creo que el tema de la regulación antitrust está mal planteado de raíz, parte de un error intelectual de base: pensar que el libre comercio lleva inexorablemente a la creación de monopolios, y que es necesaria un ente de regulación que los controle por el bien del libre mercado mismo. Ese es un prejuicio histórico, una leyenda repetida en todos lados, a todos los niveles. Es lo contrario. En un sistema de mercado auténticamente libre la formación de monopolios y cárteles con capacidad de tergiversar las condiciones de competencia es prácticamente imposible, y nunca se ha dado. Todos los monopolios y cárteles “existosos” lo han sido gracias a privilegios estatales, en forma de aranceles, patentes industriales, concesiones, etc. Recomiendo, sobre esto, comenzar por leer la obra de Murray Rothbard, y seguir por la historia de EEUU a finales del siglo XIX y comienzos de XX, que es cuando se aprueban todas estas leyes antitrust (si les interesa, tengo mucha info sobre el tema).

El negro anarquista

El negro anarquista

Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com 

No me acuerdo de la fecha.  Comienzos de mayo, creo. Un grupo de autodenominados “anarquistas” se manifestaba frente a mi casa. No contra mí, claro, sino contra el alcalde de la ciudad, que es mi vecino.

Gran sorpresa.  Esperaba oir frases de intelectuales anarcosocialistas, como el clásico Kropotkin: “el progreso es mucho más efectivo cuando se produce sin la interferencia del Estado”.  Algo quizá de Proudhon: “por pequeño que sea el Estado, esa paternidad venerable degenera siempre… en impotencia, confusión, desatino y tiranía”. Pero nada de eso. Por el contrario, una chica (aparentemente una cantante local de hip hop) se puso a rapear una sarta de consignas que en pocas palabras decían: queremos no sólo que se mantenga el Estado de bienestar sino que sea más poderoso, que se cobren más impuestos, queremos que el Estado nos dé casa, empleo y salario digno. Somos anarquistas, concluía, con carita de satisfecha. Mi reacción lógica: ¡Plop!

Justo en ese momento, cuando ya perdía el interés, surgió un personaje que me animó la jornada. Apareció la única alma libre entre todos esos borregos. Un negro  vendiendo CDs piratas, imagino que inmigrante ilegal proveniente de algún país del Sub-sahara.  Él, pensé, era el único verdadero anarquista  presente. Me alegró la jornada.

Todo un activista involuntario de la libertad el negro, héroe antiestatista de cepa. Por muchas razones: cuando el Gobierno le dijo “aquí no puedes entrar”, él hizo caso omiso. Cruzó frontera tras frontera, desafiando la autoridad estatal, burlándose de las leyes y el aparato de represión migratoria. Y todo ello arriesgando su vida por semanas enteras, quizá meses.  Quién sabe.Y, frente a la crisis económica, no recurría a nadie para que le regale nada, solo ejercía su libertad creativa.

Frente a la crisis económica él respondía ejercitando su ingenio, enfretaba la adversidad buscando satisfacer las demandas de la gente, intercambiando CDs “piratas” por dinero, de forma pacífica, sin vulnerar  a nadie. Lo hacía sirviendo de intermediario en el proceso espontáneo que es el mercado, basado en relaciones voluntarias, sin pedir que roben a otros (eleven los impuestos a los ricos) para darle de comer a él. Sin permisos, ni licencias, ni contribuciones a la seguridad social, ni declaraciones de impuesto a la renta o sueldo mínimo. Lo hacía, más aún, desafiando otra institución proteccionista, contraria a la libertad: el monopolio intelectual. Qué Rothbard ni cuentos, ahí estaba el original, el verdadero, frente a mi casa.

Los niños consentidos del Estado, por su parte, ni lo miraban. Estaban ensimismados disfrutando su cuarto de hora de rebeldía, y seguían alucinándose hijos de la utopía . Luego irían al bar, por unas cervezas, como siempre.

Ahí vi cien ovejas y un solo hombre, el negro anarquista.