El discurso anticapitalista del franquismo

Por Aparicio Caicedo 

Mientras más lo investigas, más se parecen. Me refiero a los dos mayores enemigos doctrinales del liberalismo: el fascismo y el socialismo. Y, desde luego, ambas corrientes se declararon y declaran enemigas del capitalismo. ¿Por qué? Básicamente porque las dos corrientes son manifestaciones elaboradas de nuestros instintos tribales más básicos, de esa parte de nosotros que se rebela contra la incertidumbre del cambio hacia una sociedad más abierta, hacia una sociedad más capitalista, hacia una sociedad de individuos libres y responsables.

Si no me creen, vean este discurso del Secretario General de la Falange, movimiento fundamental en el régimen del dictador Franco, pronunciado en 1945. Contiene todos los clichés demagógicos que se pueden escuchar en un discurso de Chávez, Correa o Evo: que el capitalismo pone al capital sobre el ser humano, que no se puede tratar el trabajo como una mercancía, que el capitalismo es malo malísimo, blablabla.

Bien lo señaló Popper, en La Sociedad Abierta y sus Enemigos:

“El totalitarismo moderno es sólo un episodio dentro de la eterna rebelión contra la libertad y la razón. Se distingue de los episodios más antiguos, no tanto por su ideología como por el hecho de que sus jefes lograron realizar uno de los sueños más osados de sus predecesores, a saber, convertir la rebelión contra la verdad en un movimiento popular…”.

Decía con razón Hayek que “la idea de colocar de nuevo a la humanidad bajo el imperio de sus primitivos instintos es una proposición históricamente tan recurrente como la lluvia en la naturaleza”.

Ecuador: el ‘reality’ bananero

Ecuador: el ‘reality’ bananero

Por Aparicio Caicedo C. 

Original publicado en LibertadDigital.com.

El juicio de Rafael Correa contra El Universo ha sido una maratón del absurdo. Un circo romano posmoderno. Luego de que obtuvo el fallo definitivo en su favor, el César andino se tomó una semana para decidir si bajaba el pulgar, o lo subía. Estaba atrapado. La opinión del mundo entero se puso en su contra, y sabía que no podía seguir con un proceso que violaba las más mínimas pautas del sentido común. No hace falta ser un académico para percatarse de que una condena por injuria a tres años de cárcel y cuarenta millones de dólares, contra el autor de un artículo y los directivos del diario, está fuera de toda proporción conocida. Al final, el mashi (“compañero”, en quechua, como le gusta que le digan) decidió perdonar y pedir al juez que archive la sentencia.

Si tan solo hubieran guardado las formas, quizá se habría salido con la suya. Pero el despropósito fue demasiado burdo. Se pegó un tiro en el propio pie, e intentó salir caminando, para que lo aplauda la galería, aunque ya fuese tarde para recomponer su imagen exterior.

Así termina la primera temporada de un reality show que empezó el 30 de septiembre de 2010. Ese día, una protesta policial se convirtió en una crisis nacional gracias a la imprudencia de Correa. En una de sus recurrentes rabietas, al presidente no se le ocurrió nada mejor que meterse en medio de un cuartel de policía alzado en huelga. Al ver que los reclamantes seguían increpándolo, perdió los cabales en medio de gestos ridículos, cursis y desafiantes. La situación se descontroló, y Correa tuvo que alojarse en un hospital aledaño. Ahí se mantuvo, sitiado por los manifestantes. A pesar del “secuestro”, pudo decretar la censura de todos los medios privados, ordenándoles que se conecten a la señal del canal del Gobierno, y pudo también recibir la visita continua de sus colaboradores. Ocho muertos hubo en el país ese día, dos de ellos en la operación de rescate ejecutada para salvarlo.

Desde ese momento, las hordas propagandísticas del gobierno aprovecharon para empezar una caza de brujas mediática contra todo lo que se moviese. Intentaron vender la disparatada tesis de un intento de golpe de Estado. Culparon a la “extrema derecha”, a los orcos neoliberales, a los medios privados, a los partidos de la oposición, y hasta al chupacabras. Pero no fueron capaces de probar nada, hasta el día de hoy. Metieron en la cárcel a algunos policías insurrectos, calumniaron de “golpistas” a todo aquel que los criticó. Los enlaces televisivos de Correa se trasformaron desde entonces en una feria de elucubraciones, deshonras e insultos. Él decía que demandaba como ciudadano, no como presidente (sí, así de alucinante era la situación).

Un día el director de opinión de El Universo, Emilio Palacio, escribió un artículo ciertamente subido de tono, donde sugería que Rafael Correa había ordenador disparar a civiles para rescatarlo, cometiendo así un crimen de lesa humanidad. Aprovecharon el escrito y agarraron a su responsable como chivo expiatorio. Y ahí comenzó un juicio surrealista, lleno de irregularidades. El Gobierno no escatimó recursos en difamar día y noche a todo aquel que osó criticar su actitud. El proceso fue una parodia propia de Chaplin.

Y todo esto pasa mientras Ecuador se sumerge en el tribalismo económico más anacrónico. La carga tributaria ha subido sustancialmente. El gasto público llega a niveles históricos; de hecho, es de los más altos de América Latina en relación al PIB. La política arancelaria ha optado por el ostracismo, premiando la falta de competitividad de los empresarios locales. Se reparten puestos con buenos sueldos en una maraña creciente de agencias burocráticas. Se otorgan subsidios por todas partes. Ya ni el dinero del petróleo alcanza, y hay que pedir prestado. Casi no queda ámbito de la vida que no esté sujeto a regulación. La empresa privada se contrae, y solo se expande en aquellos sectores dependientes del leviatán estatal.

Como lo certifica la propia CEPAL, la inversión extranjera huye en estampida, a contracorriente de lo que sucede en Colombia, Uruguay, Brasil, Chile o Perú. La pobreza ha disminuido, sí, pero lo mismo ha pasado en el resto de la región. La diferencia es que Ecuador no aprovecha la racha y erosiona las bases de su prosperidad en el largo plazo, con las mismas recetas mesiánicas que lastraron el crecimiento del continente en el pasado. Esto se corroboró recientemente con el informe Panorama de Inversión Española en Latinoamérica 2012, el cual señaló el optimismo de los empresarios ibéricos con relación al futuro de América Latina, con la excepción de Ecuador, Bolivia y Venezuela, “mercados que suscitan más dudas en cuanto a su evolución económica”. Me pregunto qué tendrán en común estos tres.

Pero mientras la fiesta sigue y el dinero ajeno rueda, los votos se compran con subsidios. Además, muchos empresarios locales están muy cómodos con los contratos públicos millonarios y los aranceles proteccionistas adoptados. Y si el precio del petróleo lo permite, esto no tiene por qué acabar pronto.

El Universo fue uno más de muchos chivos expiatorios que han servido para avivar a las masas contra el “gran capital”, en términos del mashi. El pueblo quiere sangre (de la prensa, de los ricos, de la oposición, de quien sea), y mira el espectáculo con morbo guillotinesco. Correa sabía que tenía la opción de teatralizar con un perdón público. El mashi magnánimo, cómo no. Y así lo hizo. Y en esta estamos, ha

Estado de Propaganda

Estado de Propaganda

Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com

Original publicado en el diario El Universo (Ecuador).

Ecuador, durante el último año, se ha convertido en un Estado de Propaganda. La política nacional se ha transformado en un reality show producido y dirigido por la Secom. Se han esforzado mucho, sin escatimar con el dinero público, y han tenido relativo éxito. Pero han fallado en el principal objetivo de su masiva campaña publicitaria.

El márquetin oficialista ha promovido distintos “productos” a lo largo de estos años. Algunos de ellos se han vendido bien. Han logrado vender como pan caliente, por ejemplo, las leyendas negras acerca de los medios como parte de una confabulación del “capital”. No me sorprende tanto, porque durante los días de la crisis bancaria sí que vimos un manejo inescrupuloso de algunos medios privados vinculados a la banca (que hoy, valga recordar, se encuentran bajo el absoluto control del Gobierno). Es normal que seamos presa del resentimiento ante ese recuerdo, y optemos por el facilismo argumentativo de generalizaciones absurdas, alimentadas por un ejército de cheerleaders a sueldo.

El equipo del Mashi cuenta con un abultado presupuesto que le permite contratar la mejor asesoría para perfeccionar sus técnicas. Solo unos cuantos ejemplos recientes: en agosto del presente año, el experto colombiano en nuevas tecnologías de la información, Germán Escorcia Saldarriaga, recibió 38 mil dólares por una consultoría en “institucionalidad ejecutiva”; otro recibió 42 mil, etcétera. El mismo mes se contrató a una empresa de comunicación, por un monto de 498 mil dólares, para promocionar una iniciativa concreta del Gobierno. Por otra parte, una asesora recibió 46 mil dólares por aconsejar mejores mañas de “propaganda gubernamental”. Y esto sin mencionar la compra constante de tecnología de punta y demás.

¿Quién más tiene una bolsa de gasto sin fondo, financiada con dinero ajeno?, ¿quién más puede darse el lujo de rellenar su arsenal propagandístico sin preocuparse por sus balances de pérdidas y ganancias?

Sin embargo, paradójicamente, lo único que no han podido vender es su producto estrella del año: la disparatada tesis del intento de golpe de Estado, el cacareado 30-S. Simplemente, un año después, su teoría no encaja. Y eso que lo intentan todo: logo, banda sonora, documentales a medida, conciertos, mentiras, pancartas, vigilias, marchas con antorchas, publicidad, vallas gigantes, enlaces sabatinos, redes sociales, periodistas, artistas y geeks a sueldo, etcétera. Solo falta que saquen el videojuego, o la película (subsidiada por el Ministerio de Cultura, claro).

Ecuador hoy vive un Estado de Propaganda, no de opinión, y menos de Derecho. Es la Casa del Gran Mashi. Todo un equipo de producción trabajando a tiempo completo. Su eslogan es uno solo: the show must go on. El dinero no es problema, el contribuyente paga la cuenta. Lo importante es mantener el grado de tensión siempre alto. Por la pantalla desfilan jueces hiperactivos, funcionarios complacientes, abogados figuretis, ministros dóciles, todos con guiones detalladamente preparados. El único que puede nominar a los expulsados del juego es el Gran Mashi, y lo hace con frecuencia, para conservar el elevado rating.

Le cedo la conclusión al siempre sabio Camus (El Hombre Rebelde): “El Estado se identifica… con el conjunto de mecanismos de conquista y de represión. La conquista dirigida hacia el interior del país se llama propaganda (el primer paso hacia el infierno…) o represión”.

Vídeo: una lección de Derecho para Mashi

Vídeo: una lección de Derecho para Mashi

Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com

Una auténtica lección de Derecho y, más aún, de sentido común, fue lo que dio Joffre Campaña al Presidente del Ecuador, Rafael Correa (a quien le gusta que le digan “mashi”). Este vídeo recoge uno de los mejores momentos de la audiencia de apelación de la sentencia contra el diario El Universo, por una falsa injuria contra el Presi. Dicha sentencia condenó al autor de un artículo y directivos del diario a tres años de cárcel y 40 millones de dólares en indemnización por un artículo de opinión. Sí, así es.

Si leen el párrafo que origina la acusación de injuria, y todo lo demás, pensarán que todo es un guión escrito por el mismísimo Kafka. Aquí va, recomiendo discreción si hay menores presentes:

El Dictador debería recordar, por último, y esto es muy importante, que con el indulto, en el futuro, un nuevo presidente, quizás enemigo suyo, podría llevarlo ante una corte penal por haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente

Sí, aunque no lo crean, así es, como se los cuento.

Los dejo con el vídeo, vale la pena, para que vean lo que pueden hacer unos abogados turros con un cliente poderoso que sí que ha sufrido una metamorfosis kafkiana en el Gobierno.

Bananas de Ecuador: Too Bonitas to Fail

Bananas de Ecuador: Too Bonitas to Fail

Por Miguel Castañeda C.

“El emprendedor, es el agricultor, el manufacturador, el comerciante, o, para designar a los tres bajo una denominación común, es el emprendedor de industria, aquel que emprende creando por su propia cuenta, para su propio beneficio y por sus propios riesgos, un producto cualquiera.”
Jean Baptiste Say, Traité, 1841.

El Ecuador es reconocido actualmente como el principal exportador de bananas en el mundo. Aunque aquello pueda sonar como una bendición económica para los amantes y defensores de ésta fruta tan deliciosa, para la mayoría de los actores de éste mercado, se ha convertido en un verdadero problema que los ha conducido hacia un abismo sin fin. Las estadísticas, las brújulas de todo tecnócrata, nos dicen que existen en el Ecuador 6.000 productores y 29 grandes exportadores (entre los cuales encontramos también productores) que exportan el 85,6% de cajas de banano, y varios pequeños exportadores (no cuantificados en las cifras de la Asociación de Exportadores de Bananas del Ecuador – AEBE) que exportan el restante 14,4% de cajas de banano. Éste sector emplea un 10% de la mano de obra ecuatoriana. Se trata entonces de un sector importante para la economía del país, pero sobretodo un sector favorizado por la atracción que genera en el plano político.

Hace algunos días, el gobierno decrectó el estado de emergencia en el sector bananero, debido a ”la caída de la demanda y del precio del producto a nivel mundial”. Gracias a éste decreto suscrito por el ministro de agricultura, Stanley Vera, 15 millones de dólares serán destinados a la compra de una producción excedentaria con el objetivo, según el ministro, de influenciar el mercado mundial ”impidiendo la salida de 1,5 millones de cajas de banano para evitar la sobreoferta y así equilibrar los precios”. Es decir 29.257 toneladas de banano durante 5 semanas.

En 2010, el representante de la AEBE, Eduardo Ledesma, se quejaba de la pérdida de competitividad del sector comparado con el resto de países exportadores de bananas de la región, que han firmado acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y Europa. En nombre del sector él solicitaba medidas para compensar éstos ”inconvenientes”, entre las cuales encontramos ésta que en sus propias palabras decía : ”una estrategia de aumento de la producción para reducir los precios en el mercado”.

En 2011, el discurso de Ledesma, cambia en función de la coyuntura del momento, en efecto, aún si hoy en día el sector exportador ecuatoriano se beneficia de un dolar bastante devaluado, lo que hace que sus productos sean menos caros en la región, y a pesar de la posición privilegiada del banano ecuatoriano en el mundo, gracias a la ayuda de la Organización Mundial del Comercio y los Estados Unidos (Guerra del Banano), encontramos todavía y como todos los años, más problemas en el sector y llamados a la intervención del gobierno para el rescate de las pobres bananas, que en palabras de los defensores de la causa, ”Atención están por pudrirse!”.

Hoy en día las causas de ”la crisis bananera” son todas causas externas según Ledesma. -”No teníamos en mente que se hubiera recrudecido la crisis financiera…Tampoco los conflictos bélicos que afectan al medio Oriente”. Y prosigue diciendo : ”…lo importante es que pone a disposición los recursos del Ministerio…”.

En total, existen 6000 productores que poseen cultivos de entre 1 y 25 hectáreas, que se beneficiarán con el decreto. Paradójicamente, los productores no tienen problemas para aceptar el dinero público para la compra de sus sobreproducciones, sin embargo se niegan a aceptar la parte del decreto que propone la reconversión de sus cultivos. Además, queda fuera de toda discusión la negociación de la reducción del precio actual que deben pagar los exportadores a los productores, y que está fijado por el Estado ($5,50 por caja).

Los exportadores por su parte, recibirán líneas de crédito de la Corporación Financiera Nacional (Banco del Estado), ya que aparentemente sus problemas de liquidez están ligados al ”impago de la clientela internacional”, pero como lo dice Ledesma, es sobretodo para asegurarse de que continuarán a pagar el precio de $5,50 a los productores.

La fijación del precio

La teoría económica nos demuestra que el proceso del mercado siempre tiende a eliminar los excesos de demanda y de oferta, estableciendo un precio en el cual los demandantes puedan encontrar una oferta, y que los ofertantes puedan encontrar una demanda. Lo que muchos llaman el precio de equilibrio. Cuando un precio se encuentra por debajo del precio de equilibrio, crea una escasez de oferta para los demandantes. Mientras que cuando se encuentra por encima del precio de equilibrio, crea un superávit de bienes para la venta en comparación con las demandas para la compra.
Supongamos que en un mercado bananero ecuatoriano no intervenido por el Estado, que se encuentre formado por 9 exportadores y 8 productores, donde cada uno busca y dispone de 1 caja de banano y fija sus precios de la siguiente manera en función de su escala de valores individual :
Cuadro
Productores                   Precio                     Exportadores              Precio
Productor 1                        $1                              Exportador 1                    $20
Productor 2                        $3                             Exportador 2                    $18
Productor 3                        $5                             Exportador 3                    $15
Productor 4                        $8                             Exportador 4                    $11
Productor 5                        $9                             Exportador 5                    $9
Productor 6                        $10                          Exportador 6                    $8
Productor 7                        $12                          Exportador 7                    $6
Productor 8                         $16                          Exportador 8                    $5
Exportador 9                      $3

Nota:Dejamos de lado la demanda de los consumidores nacionales de banano puesto que el producto que se encuentra en los supermercados locales no es idéntico al vendido fuera del país, si se consideran las características muy distintas, de calidad, cosecha, almacenamiento, conservación, transporte, etc.

Por el lado de la oferta, Productor 1 acepta intercambiar su caja de banano por $1, Productor 2 acepta intercambiar por $3, Productor 3 acepta por $5 y así sucesivamente.

Por el lado de la demanda, Exportador 1 está dispuesto a ceder $20 por una caja de banano, Exportador 2 está dispuesto a ceder $18 y así sucesivamente.

Los exportadores entrarán en el mercado a ofertar un precio inicial que busque maximizar sus beneficios, lógico no van a pagar de entrada el precio más alto por la caja de banano deseada. Por su lado los productores intentarán buscar el máximo precio para vender sus cajas de banano. Los exportadores competirán para quedarse con la caja de banano de Productor 1, ofreciendo un precio cada vez más alto que deje a la competencia fuera del mercado.

De ésta manera, fijándonos en el cuadro, Exportador 9 puede que tenga posibilidad de cerrar un trato con Productor 1 o Productor 2, ya que está dispuesto a pagar hasta $3 por una caja de banano. Pero llega exportador 8 dispuesto a pagar $5 por una caja de banano, dejando a exportador 9 fuera del mercado porque en la escala de valores individual de éste último una caja a ese precio no vale la pena, él estaba dispuesto a pagar hasta $3 por la caja. Exportador 6 sacará del mercado a Exportador 8 y así sucesivamente irán presionando el precio al alza.

Del lado de los productores también se aplica ésta competencia de precios pero empujando los precios a la baja, Productor 8 será sacado del mercado por Productor 5 que está dispuesto a ofrecer su caja de banano por un precio de $9. Como podemos apreciar en el cuadro, Ni Productor 8, ni Productor 7, ni Productor 6 están dispuestos a ceder sus cajas de banano a ese precio. Usted puede continuar a hacer el ejercicio con otras combinaciones de intercambio entre productores y exportadores.

Ahora usted habrá notado que cuando quedan 5 exportadores y 5 productores en el mercado, es decir cuando queda una oferta de 5 cajas de banano para una demanda de 5 cajas de banano, el precio se iguala en $9. Es el precio de equilibrio que habíamos mencionado. Al precio de $9 del Productor 5; tanto Exportador 5 como Exportador 4, Exportador 3, Exportador 2 y Exportador 1 estarán dispuestos a cerrar un trato. Los exportadores pierden la motivación de seguir compitiendo por empujar los precios, puesto que existe suficiente oferta para satisfacer sus demandas de una caja para cada uno. Éste precio de equilibrio hace que del lado de la oferta, aquellos que no hubieran podido competir con el precio ofrecido por Productor 1, puedan seguir en el mercado, y permite a Productor 1 de ganar más por su producto de lo que inicialmente había previsto. Encontramos el mismo efecto a la inversa, en el lado de la demanda, aquellos que no hubieran podido competir con el precio ofrecido por Exportador 1, pueden continuar en el mercado, permitiendo a Exportador 1 de obtener un precio a pagar mucho más bajo de lo que había inicialmente previsto.

Pero, si decidimos intervenir en el mercado fijando el precio en $16, es decir por encima del precio de equilibrio, notaremos que del lado de la oferta, 8 de 8 productores estarán dispuestos a vender a ese precio, pero del lado de la demanda solo 2 de los 9 exportadores seguirán en el mercado dispuestos a pagar el precio (Exportador 2 y Exportador 1). El problema es que, como habíamos mencionado, cada exportador busca una caja y cada productor dispone de una, por lo tanto 2 cajas se venderán y seis quedarán sin venderse puesto que no hay compradores.

Lo mismo ocurrirá en el sentido inverso, fijando el precio en $1, entonces 9 de 9 exportadores estarán dispuestos a comprar pero solo quedará 1 productor en el mercado para vender a ese precio, por lo tanto habrá una demanda insatisfecha de 8 cajas de banano.

Como vemos, fijar un precio por encima o por debajo del precio de equilibrio del mercado, y obligar a la oferta o a la demanda a aceptarlo, termina sacando a compradores y a vendedores del mercado dejando a unos pocos, que teniendo menos competencia se convierten en un sector ”aparentemente privilegiado” (si es que podemos llamarle privilegio el pagar más caro por un producto, o el vender por casi nada el fruto de su trabajo).

Evidentemente, éste es un ejemplo muy simple utilizado para ilustrar un problema. El mercado de bananos se hará cada vez más complejo mientras cada actor busque comprar o vender, no solo una, sino miles de cajas de banano, en combinaciones muy diferentes, y agregándo además, la demanda del mercado internacional. Pero el principio continuará a aplicarse, y finalmente el mercado, que no es otra cosa que la materialización de la necesidad humana de intercambiar, continuará con su tendencia natural de eliminar los excesos y buscar un precio de equilibrio. Una tarea que como lo demuestran los desastrosos hechos, se hace cada vez más difícil para las calculadoras de ciertos ”sabios inspirados” del gobierno.

Too Bonitas to Fail (Muy ”Bonita” para dejar quebrar)

Sería fácil echarle la culpa a productores y exportadores por no prever los factores externos que puedan afectar sus negocios, y arriesgar de más en un sector que es por excelencia muy riesgoso y volátil. Pero en realidad, como ya hemos visto, son las distorsiones en el mercado que crea el gobierno al fijar los precios, lo que no les permite saber las condiciones reales para decidir si invertir o no, su tiempo, capital y mano de obra.

Éstas distorsiones, impiden a los productores y exportadores, de abandonar e invertir en otro sector que se esté perfilando de mejor manera en el mediano o largo plazo. Porque el gobierno, al impedir que el mercado se sanee y quite los excedentes que puedan haber en la oferta y en la demanda, continua prolongando la agonía invisible de los productores, quienes, por culpa de las ayudas recibidas del Estado (con dinero público), creen que no está pasando nada malo con el negocio y que pueden continuar produciendo bananas para siempre, aunque no exista nadie para comprarles.

Por culpa de las intervenciones, los actores del mercado bananero ecuatoriano han dejado de ser considerados como emprendedores que asumen al 100% los beneficios y los riesgos de sus decisiones, para convertirse en vividores de un verdugo al que le piden que los remate con un poco más de la misma dosis que los está matando.

Comprar la sobreproducción de los productores sin permitir una sana liquidación de los inventarios, incita a nuevos actores a entrar a producir en el mercado, amplificando el círculo vicioso, después de todo, el mejor negocio que puede existir es aquel en el cual ”siempre se gana y nunca se pierde”. El gobierno está consciente de ésto, si no, no habría incluído en su decreto un plan de transformación de las tierras para cultivar otro tipo de plantas, por lo tanto, su comportamiento contradictorio demuestra que su única preocupación es el costo político que podría tener, si hiciera las cosas correctamente.

No podemos seguir engañando tampoco a los exportadores, financiando sus grandes estructuras de períodos de Boom y sus carteras morosas, ayudándoles a pagar deudas con más deuda, porque la verdad es que el mercado mundial, allá en donde el gobierno no puede fijar los precios, ya resolvió hace tiempo eliminar los excedentes, para quedarse con lo que necesita y desechar lo que está de más.

Ecuador TV, órgano de propaganda mashista

Ecuador TV, órgano de propaganda mashista

Emilio Palacio no se equivocó, se quedó corto. EcuadorTV es un instrumento totalitarista, creado con fines propagandísticos, y sigue una larga tradición fascista.

Es verdad que no todas la TVs públicas son hijas del fascismo, pero en cualquier caso todas se han visto enfrentadas al mismo fenómeno, tarde o temprano: terminar por convertirse en un mero instrumento de propaganda de la facción gobernante.

Por esa experiencia, en la mayoría de países democráticos donde existen medios estatales se han asegurado de desligar al Gobierno central de sus órganos de dirección, precisamente para evitar que estos medios se conviertan en un instrumento de propaganda. Algunos lo han logrado, otros no, otros casi.

En Ecuador no…..la revolución mashistas hace exactamente lo contrario.

En Ecuador, el Presidente de la República es el amo, señor y dueño de los medios públicos. Puede nombrar y despedir a sus directivos en el momento que quiera, por la razón que quiera. Estos no tienen ninguna independencia, son sus empleados. El Gobierno central, por medio del Ministerio de Cultura, es el dueño del 98 por ciento del capital accionario, controla el órgano de dirección. Y no hace falta un análisis demasiado sofísticado para darse cuenta, basta con revisar los estatutos de la empresa.

Conclusión: Emilio Palacio tiene razón, aunque quizá no fue lo suficientemente lejos, o explícitio. Ecuador TV es una iniciativa de inspiración fascista (Goebbels es el gurú de todos estos truquitos de márketin), destinada a la propaganda del Gobierno nacional, y está enteramente dominada por el Presidente de la República. Dos más dos, son cuatro.

Si estuviesemos en 1950, todavía se admitiría todo esto como un desliz. Pero ya esto se sabe hace mucho, y los emplazo a que revisen el régimen legal e historia reciente de la TVs públicas de Chile, España, Francia, etc. En todos estos casos veremos que lo que se ha intentado es desligar al caudillo de turno de toda injerencia en el gobierno corporativo de los medios estatales. Pero no, los cheerleaders correístas obviaron todo esto.

Hasta la tragicomedia siempre

Hasta la tragicomedia siempre

Por Aparicio Caicedo, editor de Tartufocracia.com

No queda duda; en el vídeo, presentado por Emilio Palacio, mashi Correa no ordena pegar un tiro en el pecho a los manifestantes. Ha quedado aclarado. Hubo apresuramiento, y yo caí también. Lo mejor es aceptarlo.

Lo que sí demuestra es que ese guión tragicómico del 30S fue escrito improvisadamente por Correa. Y fue además muy bien aprovechado desde el inicio por su aparato de propaganda. Nadie se cree la “historia oficial”, básicamente porque es una mentira ostentosa, pero le han sacado mucho jugo melodramático, y pretexto para su caza de brujas judicial.

El guión fue cursi desde el inicio: “traidores a la patria”, “tiro en el pecho”, “mátenme”. Como dije entonces, es lo mejor que le puede haber ocurrido a Correa, es la oportunidad que sus cheerleaders estaban esperando, y no la dejaron pasar. Un año después se sigue pagando el precio de ese alarde bravuconería barata, ese despliegue de insensatez que le costó la vida a algunos.

Ese vídeo nos demuestra que la única política de Estado hoy en Ecuador es el melodrama perpetuo, un Polito Baquerizo reloaded, han convertido todo en un reality show de alto presupuesto.

Ese vídeo demuestra de quién es la culpa de todo lo que pasó ese día, demuestra el grado de viceralidad instintiva y complejos que hay detrás de todo ese champú ideológico.

Hasta la tragicomedia siempre, compañero.